Barrio Liceo Norte – Historia

INVESTIGACION EN DESARROLLO-02

Historia Liceo Norte

La historia del barrio Liceo Norte está relacionada, como su nombre lo indica al Liceo Militar General Belgrano. Como el barrio 21 de Octubre (Los Ángeles), la presencia de la institución educativa militar fue el referente de la zona, junto al Hospital Psiquiátrico y la Cárcel de Las Flores.

Con relación al Liceo Militar podemos mencionar que En el año 1947, más precisamente el 10 de noviembre de 1947, el General Perón firmó el Decreto por el cual se creó un Liceo Militar en la ciudad de SANTA FE con el nombre de “General D MANUEL BELGRANO”.

La primera sede del Liceo Militar estuvo ubicada en Blas Parera al 8200, en lo que primero fue el Reformatorio de Menores. Por esos años a toda la zona se la conocía Barrio de Las Flores. Luego, el viejo edifico del Liceo Militar fue ocupado por el Instituto Coni y el Hospital Sayago.

En los comienzos, el Liceo Manuel Belgrano abrió sus primeros cursos en abril de 1948. En ese tiempo la institución contaba con una población estudiantil de 150 cadetes provenientes de todo el litoral. Por aquellos años de 1948 el director del liceo era el Teniente Coronel  Dalmiro Jorge Adaro.

La zona de Liceo Norte presentaba por la década del ‘60 la misma fisonomía de quintas compartida en el norte de la ciudad de Santa Fe. Liceo Norte tenía además de plantaciones de frutas, verduras y hortalizas, en los lugares sin trabajar chilcales y algunos árboles, con algo de ganado. Uno de los propietarios que tenía quinta en la zona era un señor Batistela.

Los primeros vecinos llegaron en la década del ‘60, entre ellos se recuerda a la familia Ojeda y un tal Vidal, que recuerdan los memoriosos era policía. Mientras el Liceo Militar tuvo asiento en el edificio de Blas Parera al 8200, los cadetes iban a la zona de Liceo Norte a hacer ejercicios y entraban al barrio desde la avenida por Callejón Aguirre. Susana, una de las primeras vecinas del barrio, recordaba para el programa “Alma de Barrio” de LT10 que muchas noches los militares hacían prácticas de guardias con silbatos para ubicarse en la oscuridad. Y hablando de oscuridad, por muchos años, hasta bien entrados los ‘70s, los vecinos de Liceo Norte se alumbraban con lámparas de kerosene y sacaban agua con bombas a mano, porque no tenían electricidad.

En esa década del ‘70 algunas calles se empezaron a abrir en la zona a partir de los loteos que hicieron llegar nuevos pobladores. Así surgieron poco a poco más casas y algunos planes de viviendas como el Barrio Policial, El Vergel y Los Naranjos, porque al parecer había una plantación de esos frutales en la zona donde se construyeron las casas.

Para trasladarse hacia el centro, los vecinos de Liceo Norte debían, y deben, caminar hasta Blas Parera para tomar el colectivo de la línea N°5.

Anteriormente, Blas Parera era angosta, como Ruta 11 o “Camino a San Justo”. Pero para cuando se comenzó a poblar más rápidamente Liceo Norte se hicieron las primeras obras de ensanche, que llegaron hasta la rotonda de Callejón Aguirre, donde ya estaba la escuela “Juan de Garay”.

Con relación a los lugares como almacenes y bares, los vecinos de Liceo Norte rememoraban para el mismo espacio radial de la AM 1020 que el primer almacén del barrio fue el Almacén de Cacho Vidal. Este negocio estaba en Callejón Aguirre y Alsina, y como todo almacén de ramos generales, tenía también despacho de bebidas, incluso hasta bien entrados los años ‘70s. También estaba en Liceo Norte la panadería de Costa, sobre Callejón Aguirre, y en esta misma calle y Blas Parera, un comercio tradicional, la ferretería Barceló.

Otro lugar para tomar algo era el bar de Duffé, en la zona de Gorriti. En este lugar no solo se tomaba bebida blanca y los potrillos de tinto, sino que además, los parroquianos podían conseguir alimentos para animales de granja y todo lo que debía tener un almacén de campo.

El barrio Liceo Norte no tiene en su historia un club en especial, pero uno de los lugares donde la gente se reunía para compartir no solo su fe en Dios era, y es, la Iglesia Santa Rita. La parroquia de Santa Rita empezó como una pequeña capilla sobre calle Florencio Fernández y poco a poco fue creciendo.

Por otra parte, las escuelas son instituciones que convocan a la gente del barrio. En el caso de Liceo Norte, y la zona, la escuela N°6341 “Juan de Garay” sobre la avenida Blas Parera. La otra escuela del barrio, construida mucho después, es la escuela Quebracho, ubicada en JR Méndez y Alsina.

Uno de los primeros vecinos recordado por la gente de Liceo Norte fue Don Rodríguez. Don Rodríguez era un empleado municipal que tenía un caballo “a soga” para clarificar que no era un terrateniente sino que su animal pastaba en los baldíos de Liceo Norte hace más de 50 años. Don Rodríguez era muy querido por los pibes del barrio porque con su caballo, y en su sulky, los paseaba a los chicos por las calles de tierra de Liceo Norte. Dicen que Don Rodríguez era un hombre que le gustaban las tradiciones argentinas y se vestía con las pilchas paisanas.

Pero los chicos, más que ir en el sulky, siempre le pedían a Don Rodríguez que los llevara en una especie de trineo. Lo que los pibes querían era montarse a una chapa con unos esquíes de madera que se ataba a la pechera del caballo. Entonces, el juego de Don Rodríguez era llevar a los amigos de sus hijos por las calles de tierra, y el desafío de los chicos, quedarse arriba del trineo.

En el programa “Alma de Barrio”, Susana, una de las primeras vecinas del barrio Liceo Norte, contaba que sobre Blas Parera, casi frente al Liceo Militar, donde estaba el parque “Juan B Justo”, había un mangrullo donde personal militar montaba guardia para vigilar la zona. En los años ‘70s estaba este atalaya hecho con madera de quebracho, y como si se emulara a un fortín de la frontera con el indio, el mangrullo tenía hasta el tradicional techo de paja para resguardo del vigilante.

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2 comentarios en «Barrio Liceo Norte – Historia»

  1. Hermoso barrio de gente laburadora, y sobre todo de campo, donde la siembra y el cuidado de animales era una labor contínua. Ha crecido mucho el barrio, hace 20 años Gorritti no estaba asfaltada y eran todos terrenos lindantes solamente por un alambrado, la urbe creció demográficamente. Esperamos que estos cambios, sigan generando más cambios como sociedad, en donde la participación, la promoción de valores y el afecto solidario, sigan denotando que todo puede crecer si hay voluntad y esmero.

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