LT10 Radio Universidad
En calle Amplitud Modulada del dial, vereda par, en el número 1020, se ubica la Radio de la Universidad, LT10. Y en términos físicos, por años, la misma emisora universitaria tuvo sus estudios en parte del edificio del Rectorado, en Barrio Mariano Comas.
Inicialmente la radio se relaciona con barrio Constituyente y con la manzana de la Escuela Industrial Superior. Según reza la «Breve historia de LT 10: 75 años de radio», que aparecía en la página Web de la emisora para su aniversario (www.radiolt10.com.ar), “LT 10 empezó funcionando en los altillos de la actual Facultad de Ingeniería Química, (en realidad en la mansarda este de la Escuela Industrial Superior, al costado de la tradicional cúpula) con equipos precarios de baja potencia, que sólo permitían transmitir en los alrededores. La programación duraba solamente dos horas diarias y era estrictamente cultural. Se irradiaba música clásica, noticias del ámbito universitario, información agrícola ganadera, comentarios de arte y literatura, enseñanza de idiomas, divulgación científica, charlas y conferencias”.
El escrito recordaba que las primeras décadas de vida de LT 10 transcurrieron “con algunos inconvenientes técnicos que a veces obligaban a interrumpir por un tiempo las transmisiones, pero con una línea de programación orientada a la cultura y la educación, que iba definiendo una identidad y que permitía que la radio se fuera incorporando a la vida social y a las costumbres de los santafesinos”.
En lo referido la historia de LT10 y Barrio Mariano Comas, se decía en página Web que “el 21 de septiembre de 1961, LT 10 reinicia sus transmisiones luego de varios meses de silencio, inaugurando nuevos equipos e instalaciones. Para celebrar el acontecimiento, se organizan una serie de conciertos en el Paraninfo, comenzando una tradición cultural que continúa hasta nuestros días. El 22 de septiembre de 1961 se transmite en vivo la presentación de Astor Piazzolla y su Quinteto”.
Sobre la década del sesenta, la nueva LT 10 se caracterizó por ser una radio más popular pero conservando el perfil cultural. En aquellos años, ocuparon la dirección artística los escritores Eduardo Gudiño Kieffer y Edgardo Pesante, en tanto en la dirección de la radio se desempeñó Luis Horacio Bonaparte. “En esta época -por los ’60- aparecen en LT 10 voces que se mantendrían en el éter durante años: Raúl Forzano, Elsa Ramos, Duilia Ciuffo, Jaime Víctor Tepper, Pedro Oscar Roteta, José Guastavino, Enrique Muttis, Isabel Palacios, Miguel Angel de Orellana, Enzo Volken, Alfredo Ariel Carrió, entre otros. En materia musical, también soplan nuevos aires. A las audiciones tradicionales de música clásica y jazz, se agregan nuevos estilos como folclore, tango y música joven, primero con Carlos Mario Peisojovich, luego con Enzo Bergesio y Víctor Barbier”. También en los años sesenta, época de oro de la radio, se organizan el Departamento Informativo, a cargo de Pedro Oscar Roteta, y la Sección Deportes, dirigida por Jaime Víctor Tepper, según la radio.
Con respecto a los años duros para la libertad de prensa en el tiempo de la Dictadura Militar, la historia rescatada en la página web de LT10 menciona que “En la década del ´70, la radio no estuvo ajena a los vaivenes políticos y al clima de violencia y agitación social”.
Luego, con el retorno de la democracia, a partir de diciembre de 1983, LT 10 entra en una nueva etapa. Así lo testimonia la historia de la radio que mencionaba en internet: “A partir de 1983, con la reapertura democrática, empieza una nueva etapa en la vida de LT 10, caracterizada por el pluralismo, el respeto a los derechos humanos, la diversidad, la lucha por la justicia y una visión crítica de la realidad. En esta etapa surge en la radio un ‘nuevo periodismo’”.
Ya en el tercer milenio, un punto de inflexión en la historia como ciudad puso más cerca que nunca a la gente con LT10. Fue cuando la desidia e inoperancia de los gobiernos provincial y municipal permitieron que el río Salado inundara Santa Fe en abril y mayo de 2003.
En ese tiempo de tragedia y angustia, de solidaridad y de ayuda, LT 10 fue la radio que acompañó a los santafesinos en los centros de evacuados, en los techos, en las carpas, cómo única emisora de AM al aire.
En el último tiempo, y cerca de las premisas de la Universidad Nacional del Litoral de “formar hombres libres, con conciencia social, pensamiento crítico y voluntad de progreso”, LT10 forma parte del complejo de medios de la UNL. Así lo refiere la página web, renovada a fines de 2015, cuando menciona que “Actualmente el sistema de medios de la Universidad cuenta con dos frecuencias, LT10 AM 1020 y FM La X 103.5 y un diario digital, www.lt10.com.ar, desde donde también se sintoniza la radio vía streaming”.
En 2019 la Universidad Nacional del Litoral, con aportes propios y del Gobierno Nacional, terminó por inaugurar y poner en funcionamiento el nuevo Edificio ETICA, que además de contener en su cuarto y quinto piso a las radios LT 10 y FM X posee entre sus plantas al estudio y producción del Canal LITUS TV, de la página Web de la radio, y la Dirección de Comunicaciones de la UNL (DIRCOM).
La construcción se encuentra frente a la antigua sede de la radio universitaria, sólo cruzando la calle.
Asturias en Santa Fe
La Quinta Asturiana, ubicada en el extremo norte de calle Urquiza dentro del Barrio Mariano Comas, alberga al Centro Asturiano y a la Escuela Nuestra Señora de la Covadonga. El lugar fue un espacio que la colectividad adquirió, ocupó y sostuvo a lo largo del tiempo. En oportunidad de celebrar el cincuentenario de la entidad madre, el Centro Asturiano, el diario El Litoral publicaba con buen tino una breve descripción de aquel “crisol de razas” con el que muchas veces se refiere a los aluviones inmigratorios que llegaron a la Nación: “Los diversos orígenes de muchos habitantes de Santa Fe y las tradiciones, costumbres, música y todo aquello que define a los diversos pueblos, mantenido con simpatía por los hijos y nietos españoles, italianos y otros ha dado como consecuencia la formación en nuestra ciudad de múltiples entidades”. Esa era la instrucción a un artículo publicado el 29 de noviembre de 1958 con motivo del inicio de las celebraciones por los cincuenta años del Centro Asturiano en Santa Fe, con el comienzo del “Año del Cincuentenario”.
De esa crónica, relatada incluso por los miembros de la colectividad de entonces, se desprende que el Centro Asturiano de Santa Fe fue fundado el 20 de diciembre de 1909, con el impulso de 18 asturianos radicados en la ciudad, y que fue la segunda entidad de la colectividad en el país. Su primer presidente fue el vicecónsul de España en Santa Fe, Cándido Guisasola. El citado artículo describe que “Desde los primeros ‘picnics’ realizados en el que fuera Monte Chañar hasta la actualidad en que la tradicional fabada (plato típico asturiano) se sirve en el cómodo local de calle Urquiza 3750 han pasado los cincuenta fértiles años de pacífica y cordial relación entre asturianos y amigos en general que se prepara para celebrar la vieja entidad”. El ahora emblemático predio de la Quinta Asturiana en esos años estaba con los olivos y eucaliptos ya crecidos como para dar sombra a los asistentes que jugaban a las bochas, o los bolos.
Desde entonces, el arte se ata a las tradiciones vivas y actividades de los asturianos santafesinos. El vespertino puntualizaba en 1958, pero como si fuera una crónica actual, que del conjunto “La Payona” nacía “..la algarabía febril y sonora de gaitas y tambores propicia para la jota”.
El Centro Asturiano de fines de los ’50 participaba en actividades solidario, como fundador y benefactor del Sanatorio Español de la ciudad. Con tono jocoso y festivo el presidente en 1958 decía que para la celebración del cincuentenario había que “tirar la quinta por el portón”, en clara alusión al característico ingreso de la quinta en donde se obtura calle Urquiza al 3750. (El Litoral 29/11/1958)
Pero la presencia en el Barrio Mariano Comas del Centro Asturiano y su quinta no sólo quedó circunscripta a bailes tradiciones, comidas y actividades deportivas, sociales o culturales. La institución dio un paso decisivo cuando en 1992 creó una escuela. En el sitio Web del hoy complejo educativo se describe que el “El Colegio Argentino Hispano ‘Ntra. Sra. de Covadonga’ fue creado por el Centro Asturiano de Santa Fe en el año 1992, con el propósito de ofrecer a los descendientes de asturianos, españoles y a la comunidad en general una escuela que brindara una educación de excelencia y tuviera como eje fundamental de su proyecto educativo preservar, cultivar, transmitir y difundir la cultura asturiana e hispana”. Actualmente el colegio brinda educación en tres niveles, Inicial, Primario y Medio, en este último caso bajo la modalidad Comunicación, Arte y Diseño, con orientación a las Humanidades y Ciencias Sociales
La celebración del día de Nuestra Señora de Covadonga es la fiesta tradicional de los asturianos. En Santa Fe, cada 16 de septiembre el Centro Asturiano de Santa Fe celebra el Día de Asturias y la festividad de la virgen, con una misa casi siempre en la parroquia de los Agustinos Recoletos frente a Plaza Constituyentes, hasta donde un grupo de feligreses, ataviados con sus trajes típicos, entra a la iglesia en procesión con un ramo adornado con flores y cintas de colores como ofrenda a la virgen. Previamente, los antecede una mujer de la colectividad que mediante un canto tradicional solicita “permiso” al sacerdote para ingresar con la procesión al templo. Vale decir que en esta parroquia de barrio Constituyentes, cerca de la Quinta Asturiana, se encuentra una réplica de la Virgen de Covadonga, traída de España y donada por la Asociación Amigos de la Santina.
Las gaitas acompañan la ceremonia, y luego continúan con sus sones en la fiesta frente a la iglesia, con danzas, cantos, entre gaitas y tambores, interpretados por el conjunto folklórico de Centro “La Panoya”. La celebración finaliza con la tradicional fabada (guiso con embutidos de carne de cerdo) y torneos de bolos, todo ello en la Quinta.
Respecto de la festividad y su raigambre asturiana vale citar lo publicado en el sitio Web www.almargen.com.ar por Eduardo Rodríguez Leirado bajo el título “El nacimiento de una Nación. La batalla de Covadonga”, donde detalla que “A principios del siglo VIII, la España visigoda fue invadida por la tremenda fuerza arrolladora de un vigoroso pueblo guerrero: el musulmán. Miles de árabes y berberiscos dominaron en meses toda la península ibérica, poniendo en serio riesgo la integridad de la Europa cristiana, su tradición e instituciones. Sin embargo, en el escarpado norte español, de espaldas al mar y en una región que hoy conocemos como Asturias, un emigrado noble visigodo puso en pie de guerra a un aguerrido pueblo de montañeses que se negaron, como había pasado contra los romanos, los suevos e incluso los mismos visigodos, a vivir en la esclavitud. Fue el inicio de una asombrosa guerra de ocho siglos que marcaron a fuego el devenir histórico de España, su cultura y su gente”.
Desde ese norte Asturiano, región conocida como el Monte Auseva, el nombrado noble visigodo, llamado Pelayo, se puso al frente de la guerra junto al pueblo de montañeses, con un triunfo decisivo en el año 718, bajo la inspiración de la Virgen de Covadonga, patrona del lugar. Desde ese triunfo comenzó la recuperación de la España cristiana frente a los moros, y por ello la batalla de Covadonga, en Asturias, es considerada el inicio de la reconquista española de la península ibérica. Justamente, en los cánticos entonados en la celebración hasta estos días se rescata una vieja copla popular que dice: “La virgen de Covadonga, ye pequeñina y galana, dicen que baxo del cielo el pintor que la pintara”.
Don Mariano Comas
Un dato para no soslayar en la historia del barrio es recordar quién fue Mariano Comas. Como intendente de la ciudad, en dos períodos, en 1868 y entre 1882 y 1887, fue protagonista del inicio de la pavimentación de las calles, un 15 de marzo de 1887, con la colocación del primer adoquín, en calle 23 de diciembre (hoy Avenida Gral. López) y Comercio (hoy San Martín), justamente frente a la casa del Dr. Pedro Lucas Funes.
Hijo de Mariano Comas, y de María del Tránsito Troncoso, su nombre completo era Sixto Mariano Ignacio Comas, y nació en Santa Fe el 5 de agosto de 1814, en el alborear de la Patria. Como lo menciona Juan Fernando del Pazo en un artículo del diario El Litoral con motivo de recordar los 200 años del nacimiento, Mariano Comas “…desempeñó funciones en los tres poderes del Estado, destacando algunas de ellas: gobernador delegado, juez de 1ra. Instancia en lo Civil y Criminal, juez de Comercio, presidente del Superior Tribunal de Alzada, diputado en la Junta de Representantes, diputado y senador provincial en varios períodos; diputado nacional, diputado en las convenciones que sancionaron las constituciones de 1856, 1872 y 1883. Jefe político de La Capital, fue también intendente (el primero que tuvo nuestra ciudad) y concejal municipal. Además fue el primer vicegobernador que tuvo nuestra provincia, una vez implementadas las reformas que creaban ese cargo y el sistema bicameral en el Poder Legislativo. Fue presidente de la Comisión de Homenaje por el Centenario del Brigadier Estanislao López y también quien presidió la Comisión Municipal de Instrucción Primaria”.
Mariano Comas también fue cofundador y primer presidente del Club del Orden, creado en la ciudad el 27 de febrero de 1853. De este modo, fue habitual verlo como anfitrión de los convencionales constituyentes en las tertulias y agasajos que el entonces humilde local del club daba a los diputados. Comas falleció el 5 de mayo de 1894, cuando ejercía el cargo de vicepresidente de la cámara de Senadores de la provincia. Como lo menciona su ocasional biógrafo en el citado artículo: “Podemos decir que la vida de nuestro biografiado acompañó el nacimiento de Santa Fe, desde sus albores autonómicos, pasando por las luchas civiles, el afianzamiento como provincia independiente, el crecimiento en la senda del progreso; y en ese tránsito tuvo un papel preponderante en orden a su desarrollo institucional como Estado moderno”.
Pero a modo de cierre de este breve resumen de quien diera nombre al barrio y a su calle neurálgica, vale recuperar lo publicado por el diario El Orden en marzo de 1937, a 50 años de aquella colocación del primer adoquín de la ciudad, nota en la que se recupera el discurso de ese 1887 de Mariano Comas. Decía como si fuera una semblanza de la Santa Fe de fines del siglo XIX y en relación con su vida pública “…tranquila unas veces, agitada y tormentosa otras, con la íntima satisfacción de haber asistido al despertar hermoso del pueblo que me sirvió de cuna y con el legítimo orgullo de haber propendido a su progreso poniendo mi firma al pie de las Ordenanzas sobre el adoquinado, el gas, las aguas corrientes y la red de líneas de tranways (a caballo) que pondrán en comunicación barata y rápida el sud de la ciudad donde se encuentran las oficinas de Gobierno, los templos, y las escuelas, la plaza que fue fórum donde hicieron nuestros padres sus primeros ensayos en la vida democrática y el Cabildo de las Convenciones históricas, donde los diputados del pueblo Argentino se reunieron para sancionar la carta fundamental con el extremo Norte, es decir, la ciudad nueva, del comercio, de las industrias, de los grandes talleres y de los hermosos edificios, nacida ayer nomás cuando el ferrocarril a las Colonias conmoviendo la tierra y estremeciéndola a su paso, desplegó al aire su penacho de humo y lanzó su silbato que despierta a los pueblos y los empuja a que con marcha apresurada y sin perder un instante alcancen las conquistas que han de llevarlo al apogeo de su grandeza”.
Luego, sobre el acontecimiento de marras, Mariano Comas puntualizaba en ese final del verano de 1887, no sin escatimar en giros discursivos poéticos: “Va a colocarse en este instante la primera piedra del pavimento de granito que transformando el aspecto de esta capital, servirá no solo como ornamento, sino que mejorará sus condiciones higiénicas; y con razón nos reunimos contentos para celebrar este suceso que importa un gran paso en el sentido de nuestros adelantos, y que será complementado más tarde cuando el gas derrame en nuestra calles y en nuestras habitaciones torrentes de purísima luz, y cuando nuestro río preste del caudal sus aguas para conducirlas por medios que la industria nos concede, con facilidad, pureza y baratura, a los suntuosos edificios y a los humildes hogares, a las fuentes de las plazas públicas y a nuestros espléndidos jardines sirviendo para el consumo, para el riego de las calles y para vivificar en los días calurosos las diamelas y jazmines que embalsaman la atmósfera con riquísimas esencias”.
En un tiempo donde el horizonte del progreso era una utopía que paso a paso iba concretándose para la colonial Santa Fe, Mariano Comas expresa la cosmovisión de su generación de élite patricia santafesina, cuando cierra aquel discurso en la esquina de 23 de Diciembre y calle Comercio, frente a una Plaza de Mayo que en la otra cuadra tenía en pié el viejo Cabildo, al decir: “Al inaugurar, señores, los trabajos del adoquinado para la ciudad de Santa Fe me he permitido, como justa satisfacción, enumerar las reformas que he iniciado durante el período en que me he hallado al frente del Municipio. Inspírense los que ocupen en lo sucesivo el puesto que he desempeñado en el amor por el progreso y procuren que sea esta ciudad digna capital de una de las provincias más ricas y grandes de la Patria Argentina”. (El Orden 12/3/1937)
De la Primaria Mitre al Complejo Brown
La Escuela Primaria N° 1250 “Almirante Brown”, la Escuela Media N° 331 “Almirante Brown”, y el Instituto Superior de Profesorado N° 8, también del mismo nombre, funcionan en Barrio Mariano Comas, sobre calle 25 de Mayo al 3700, a metros de cruzar las vías del FFCC Belgrano, donde esta calle se transforma en la Avenida (bulevar) Aristóbulo del Valle. Pero originalmente, este bello edificio ubicado precisamente al 3762 de la cuadra, fue construido para albergar entre sus muros a la Escuela Primaria “Bartolomé Mitre”, que luego desapareció como tal al ser anexada en 1962 a la Escuela Normal de Experimentación N° 8 “Almirante Brown”.
En lo relacionado al edificio, el “Inventario del Patrimonio Histórico Arquitectónico Santafesino” realizado por la FADU (UNL), menciona que “En 1925, de acuerdo a lo resuelto por el Directorio del Empréstito del Gobierno de la Provincia del año 1922 –ley 2036- se llama a licitación pública por cuatro obras, entre las que se encuentra el escuela Mitre con 10 aulas…”. El proyecto data de 1925, en tanto que en 1926 las obras fueron adjudicadas para su inicio. La descripción sucinta del edificio refiere que “El partido espacial en U conforma un patio central (actualmente techado) rodeado por galerías en torno al cual se ordenan los distintos ámbitos. Se desarrollan tres tiras en PB con hall de ingreso, aulas, sector de gobierno y casa del director, en PA salón de actos y aulas de apoyo ubicados en el ala central, quedando previsto ampliaciones sobre las transversales”.
Como construcción destacada de la zona, y cercana al naciente barrio Oser, un poco más al norte, la otrora Escuela Mitre, fue la convocante de la mayoría de los niños de la zona. Consolidado ya el corredor por 25 de Mayo y Aristóbulo de Valle, con el tranvía eléctrico en pleno auge, la fachada del edificio imponía la presencia educativa en el lugar.
Así lo resalta, desde aquel tiempo a la actualidad, el trabajo de la Facultad de Arquitectura local cuando refiere que “En este caso, la clásica organización de la fachada, la ornamentación de muros y cielorrasos y el partido espacial se contraponen con el hastial del ingreso, las arcadas de las galerías y la resolución de una techumbre de fuerte pendiente que se materializa con revestimiento de tejas sobre estructura de madera, siendo quizás la síntesis del eclecticismo planteado en la transición entre historicismo y funcionalismo, característica de los años ’20, el aporte más valioso que la obra ofrece a la arquitectura de la ciudad”.
El tema edilicio ha sido una necesidad y una preocupación para las variadas comunidades educativas que conviven en el complejo. Así lo informan desde la página Web del Instituto: “Entre 1998 y 2001 se remodela y amplía el edificio con un notable incremento de espacios y refuncionalización de los tradicionales, mediante créditos gubernamentales y externos. Este proceso posibilita nuevas formas de relación con las otras instituciones que ocupan el edificio, recuperándose un sentido de unidad y convivencia constructiva que había sido roto en 1980. Esto posibilita que las Cooperadoras de las tres instituciones continúen actualmente con la obra de ampliación mediante el redimensionamiento del sector de Secretaría, la construcción de dos aulas de grandes dimensiones y un salón comedor para la Escuela Nº 331”. Para el último tramo, y más contemporáneo, se evidencia la necesidad de espacios exclusivos para el Profesorado, ello lleva a que en 2012 se intensifiquen las gestiones de las autoridades por un nuevo edificio para las escuelas Primaria y Media, a lo que se llega con una solución intermedia con el alquiler de un inmueble en San Jerónimo al 2700, a más de diez cuadras del Instituto sede, donde se trasladan algunas terminalidades terciarias.
En lo institucional, se puede abrevar en los datos publicados en el sitio Web del Instituto N° 8, donde se expone que “El 12 de abril de 1956 se crea la Escuela Normal de Maestros Nº 8 mediante el Decreto Nº 4979 del Gobierno de la Provincia de Santa Fe. Más tarde, mediante el Decreto Nº 12777/60, se transforma en Escuela Normal Experimental Nº 8, fusionándola con la Primaria Mitre, que se convierte en su departamento de aplicación.
La Escuela Normal Experimental Nº 8 se transforma en Instituto Superior de Formación Docente Nº 8 el 22 de marzo de 1971 por el Decreto Nº 511, respondiendo a la reforma del sistema educativo argentino, que establece que la formación de maestros debe hacerse en instituciones de nivel terciario. El Decreto establece el Profesorado de Nivel Elemental, posteriormente de Nivel Primario, y mantiene como partes integrantes del Instituto de Formación Docente los departamentos de enseñanza Media y Primaria”.
Para arribar al complejo educativo de tres niveles de hoy, se recalca que “Desde 1980 la institución se identifica con el nombre Instituto Superior de Profesorado Nº 8 «Almirante G. Brown». El Decreto 2277/80, transforma el Instituto Superior de Formación Docente, que hasta ese momento funcionaba con todos los niveles educativos, en tres instituciones distintas: la Escuela Primaria 1250, la Escuela de Enseñanza Media 331 y el Instituto Superior de Profesorado Nº 8 “Almirante Guillermo Brown””.
Con una evolución histórica del Instituto Brown divida en varias etapas, se destaca que el espíritu de comienzos de los ’70 era que la formación impartida respondía “…a un mandato fundacional que se vincula con los ideales republicanos de asegurar la formación del ciudadano y su integración al mundo del trabajo a través de la instrucción pública, así como con la misión de formador de cuadros docentes. Este mandato ofrece al proyecto educativo un sustento en concepciones democráticas, pluralistas, participativas, respetuosas de la legislación vigente, defensoras de la educación pública”. La oferta académica de la entidad fue ampliándose, por ejemplo con el Profesorado de Nivel Elemental, posteriormente de Nivel Primario, más el Traductorado de Inglés (1973), los Profesorados de Francés, de Inglés y de Ciencias Naturales; junto con la creación en 1974 del Profesorado de Nivel Pre-primario.
Tiempo después las posibilidades de formación en el Instituto N° 8 se amplían, cuando en 1984 el Departamento de Lenguas Extranjeras se transforma en la Escuela Preparatoria de Idioma Extranjero y surgen nuevas carreras: el Profesorado de Educación Especial en Sordos e Hipoacúsicos (1984), el Profesorado de Educación Especial de Discapacitados Intelectuales (1989) y el Profesorado Especializado en Educación de Ciegos y/o Disminuidos Visuales (1992).
Un rasgo distintivo además del Instituto “Almirante Brown” es la apertura de Anexos en diversas localidades, siempre dependientes de la institución en lo académico y administrativo, “Como respuesta a la necesidad de expansión del sistema educativo provincial a partir de la reinstauración de la democracia” destacan desde la entidad. De este modo surgen el Anexo de San Carlos Centro (que funcionó de 1985 a 1987), el Anexo de El Trébol, (1985 a 1989), el Anexo de Esperanza (creado en 1986) y el Anexo de Santo Tomé (surgido en 1990), estos dos últimos en continuidad bajo dependencia del I.S.P. Nº 8.
El Ministerio del campo en el barrio
Acaso como signo distintivo de Mariano Comas, junto a la Rural, y muy cerca de ella, se levantó el edificio y dependencias correspondientes al antiguamente denominado “MAGIC”, o Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio. El predio, originalmente extremo este del amplio terreno de la propia Sociedad Rural, quedó escindido entre calle Urquiza y pasaje Lassaga, y entre Bulevar Pellegrini y Cándido Pujato. Dentro del “Inventario del Patrimonio Histórico Arquitectónico Santafesino”, se menciona sobre el edificio del Ministerio de Agricultura que “…el edificio fue erigido para sede del Instituto Experimental de Investigación y Fomento Agrícola, dependiente del Poder Ejecutivo provincial, proyectado por los arqs. Carlos Navratil y Salvador Bertuzzi en 1937, se inauguró el 6 de julio de 1940 por el Gdor. Manuel Ma. de Iriondo, siendo presidente del organismo el Dr. Josué Gollán (h)”.
En cuanto a los cambios de denominaciones e injerencias institucionales el mismo trabajo detalla que “En 1949 el Instituto se transformó en Dirección de Investigaciones u Fomento Agrícola y pasó a depender del Ministerio de Hacienda de la provincia, para transformarse en1956, con la ley provincial de ministerios, en el Ministerio de Agricultura y Ganadería. EN 1970 se encaró la ampliación de la planta alta en un sector posterior, crecimiento que había sido previsto en el proyecto original, y que no desvirtúa la integridad del mismo”. Desde lo arquitectónico se describe que “se evidencia ya en resolución de la explanada que, articulando el edificio con el Bv. Pellegrini, asegura la continuidad espacial del mismo con el ámbito urbano; el ingreso se produce a través de un alero profundo que da acceso al hall, del que se desprenden un cuerpo principal con los despachos jerarquizados y las alas de oficinas y laboratorios. La escalera, que parte del mismo hall, introduce una serena dinámica al espacio, iluminado profusamente por una gran mampara”.
Asimismo, se encuadra al edificio de manera tal que “Los elementos utilizados en la composición del conjunto denotan un hábil manejo del lenguaje racionalista, emparentado claramente con la arquitectura europea de los años ’20, lo que sumado a un partido funcional de probada calidad resolutiva, hacen de este edificio destacado ejemplo, por cuanto logra una gran coherencia entre función y forma”. Es dable sumar como correspondiente al mismo estilo, y época, el edificio del hospital psiquiátrico, allá en el norte de la ciudad sobre Avenida Blas Parera.
La Sociedad Rural
En términos de la historia de la Sociedad Rural de Santa Fe es difícil sacarla del brete que propuso el modelo económico agroexportador impulsado desde la metrópoli capitalina por las élites conservadoras y oligárquicas nacionales, acicateados por los grandes capitales extranjeros, fundamentalmente ingleses. Ese es el campo labrado donde germinan en el interior instituciones básicas de asociación de los tenedores y explotadores de las tierras. Así llegó el turno, en 1902, del surgimiento de la Sociedad Rural de Santa Fe. El 12 de octubre de ese año se constituyó la asamblea ordinaria, con la asistencia del gobernador Dr. Rodolfo Freyre, y que reunió a un grupo de santafesinos, que sin embargo eran progresistas para aquellos tiempos donde el progreso en lo económico se expresaba en el desarrollo del modelo agropecuario, y en el que Santa Fe gravitaba como centro aglutinador.
Unos días después, el 19 de octubre, Eliseo Videla, Néstor de Iriondo, Rodolfo Candioti, Eugenio Puccio y otros productores rubricaron el acta de fundación de la Sociedad Rural de Santa Fe, que surgía, según expresaban, «encarando los males que agobian a la población rural, luche por la restauración de nuestra campaña y la consolidación de nuestra economía». De ese cónclave surgió entonces la entidad, bajo la presidencia de Luis V. Clucellas.
Al poco tiempo, dos años más tarde para ser más precisos, un 20 de noviembre se colocaba la piedra fundamental de lo que a la postre sería el edificio de la sede social, y luego el predio con su pista de desfile, las gradas, los corrales y demás dependencias. El lugar elegido era el extremo oeste del Bulevar Pellegrini, en el hoy Barrio Mariano Comas, donde aún se conserva la Sociedad Rural, aunque ya con otros destinos para sus instalaciones pero si con su sede institucional. Al comienzo apoyaron y adhirieron a la Rural unos 155 productores, muchos de los cuales formaron parte de la «Primera Exposición, Feria Ganadera Agrícola e Industrial de la Sociedad Rural de Santa Fe», en 1905, con la exhibición de 285 bovinos, 27 padrillos, 72 potros, 19 ovinos y 9 ovejas. Un dato de sus historia es que en 1912 parte de las instalaciones, especialmente algunos galpones, fueron destruidos o afectados por una fuerte tormenta que se abatió sobre la ciudad.
Como lo describe el trabajo de la UNL sobre el patrimonio arquitectónico histórico santafesino, el edificio de la Rural se encontraba en un amplio terreno “comprado a la Sra. Lastra de Amadeo, ocupaba su actual emplazamiento más el sector correspondiente a la actual calle Francia”.
Vale decir al respecto que en antiguas planos de la ciudad se puede ver que el terreno original de la Rural abarcaba por lo menos desde López y Planes al oeste hasta Urquiza por el este. Así figura en un plano de 1932, donde comenzaba por el sur en el citado bulevar y por el norte llegaba incluso hasta la hoy calle Mariano Comas. Años después, para 1935, en otro plano, el espacio de la Rural se acota a calle Cándito Pujato por el norte y al Pasaje Lassaga en el este, incluso con esa especie de “martillo” que hace sobre Francia, calle antes llamada San Juan que permaneció obturada en bulevar por muchos años.
Sobre la ubicación de la Rural que esa zona, hasta bien adentrada la segunda década del siglo XX, era periférica y de descampados. Urbanizado para 1902 se encontraba hasta calle Suipacha, y el Bulevar Pellegrini se cortaba en 9 de Julio, o el “Camino del Medio”, como se lo llamaba al transformarse más hacia el norte en la actual avenida Facundo Zuvuría. Por el oeste se extendía el camino y las vías del tranvía a caballo en diagonal desde la manzana de Suipacha y Saavedra hacia lo que hoy es López y Planes. Hacia el norte del descampado se presentaba como una barrera las vías del ferrocarril a Rosario, que empalmaba con el ferrocarril a Las Colonias, justamente en la zona de “Las 4 Vías”.
En realidad la zona primera en urbanizarse hacia el sur del bulevar en este espacio fue el barrio Constituyentes, ya trazado en su demarcación en un plano de 1910. Pero en ese momento, los únicos edificios de la zona eran, por un lado en Junín, entre 1° de Mayo y 9 de Julio, la Escuela Industrial (1907) y hacia el norte, la Rural. Incluso para 1910, en el referido plano, no figura el predio de la entidad, solo las calles cortadas en bulevar y hacia el norte, terreno libre.
En cuanto al predio en sí y su organización, la tarea desarrollada por la FADU describe que “La estructuración general respondía a los modelos preexistentes, generalmente emplazados en las cercanías de parques y paseos, que trataban de continuar la forestación de los mismos e imitar al Palermo de Buenos Aires. El partido espacial se basaba en la disposición ordenada a partir de ejes, de los distintos cuerpos que lo componían dentro del amplio espacio de jardines (hoy inexistentes), y se estructuraba según los principios del paisajismo francés desarrollado por esa época”. Y continúa el trabajo “El eje central, enfatizado a través de la variada forestación, el portal de ingreso y el particular tratamiento del piso, conducían al rodeo, punto central de cualquier exposición, alojando en su desarrollo las tribunas y el galpón de los Toros (hoy inexistente) y remataba en el tinglado de lanares. Los ejes secundarios conducían hacia la administración y el buffet. Los demás edificios, como elementos autónomos, marcaban distintas direcciones dentro del gran terreno”.
Asimismo detalla que “…el Pabellón de Industrias, ejecutado en el año 1935 y hoy propiedad de un supermercado (construcción casi en la esquina de López y Planes todavía con la misma actividad comercial mencionada aquí) que por su magnitud volumétrica y desarrollo arquitectónico sobresale del conjunto”.
Como dato anexo se puede mencionar que hubo paralelo al pasaje Maipú, un brete para que los animales que venían o partían en los vagones del ferrocarril cercano, pudieran acceder a los corrales en la parte norte del predio.
También en la parte norte de la Rural hubo una cava, ubicada a la altura de la prolongación imaginaria de calle Saavedra hasta Mariano Comas. Esa laguna, donde los pibes pescaban anguilas y se refrescaban en verano, fue rellenada en 1938.
Una parte del terreno, sobre López y Planes terminó por lotearse y venderse, igual situación se evidenció sobre calle Francia, incluso con la venta de un amplio sector en la esquina de Francia y Cándido Pujato para el templo de una religión cristiana.
La esquina de bulevar y Francia, y hacia el oeste sobre la avenida, ha sido ocupado por emprendimientos gastronómicos, así también en el interior del predio donde existe otro restaurante.
Otros galpones de la Rural son alquilados para diferentes actividades lúdicas o comerciales, mientras que las relacionadas específicamente al origen de la entidad han quedado ya en la historia, como muestras rurales, o exposiciones, con animales, maquinaria, producción agropecuaria. Los desfiles ya no ocupan la pista central frente a las gradas, que de cuando en cuando son alquiladas para parques de diversiones o para circos que recalan en la ciudad.
Para 2006 la Rural inauguró el “Salón Mántaras”, destinado a ser alquilado para fiestas, al reformar el anterior pabellón del mismo nombre que estaba destinado a los equinos que participaban en las exposiciones y que había sido construido en 1945.
