Playa Norte, el barrio lagunero

La Vecinal Guadalupe Noreste tiene como jurisdicción la lonja costera de la Laguna Setúbal, desde la zona poblada de alto poder adquisitivo en casi el centro del barrio Guadalupe hasta los descampados limítrofes con Ángel Gallardo, Monte Vera, en “El Chaquito”.

Hay allí un destacamento de los Buzos Tácticos de la Policía Provincial, con una bajada de lanchas a la Laguna. También hay un dispensario, precario en sus instalaciones, amplio entre sus trabajadores de la salud, sobre el mismo terraplén de defensa extendido que conforma la calle Riobamba en esa zona.

En esa extensión, en la prolongación de calle Riobamba hacia el norte hasta perderse en los arenales cercanos al espejo de agua, donde se terminan los clubes y el camping de Luz y Fuerza se establecieron un grupo de familias que conformaron, de hecho, un caserío conocido con el tiempo como “Playa Norte”.

Este espacio de terrenos privados, nunca ocupados, ni trabajados, ni urbanizados, ni explotados o atendidos por los dueños o por el Estado municipal, se transformó el lugar al que fueron empujados por necesidad, por pobreza, por indefensión, muchas familias. No se trata de aquellas que llegaron del Chaco y luego conformaron “la Chaqueñada”, hoy Coronel Dorrego, sino de moradores santafesinos, algunos emigrados de otros barrios al ser desalojados, y en especial desde los distritos costeros como San Javier y Alejandra, por lo que buscaron un espacio cerca del agua y de su economía de supervivencia con la pesca. (El Litoral 16/11/2019)

A menos de diez cuadras de la basílica de Guadalupe, esta barriada con fisonomía de asentamiento por su distribución un tanto desordenada, se establece con una resistencia por las apetencias inmobiliarias de lotear y vender esos terrenos, en una extensión de la trama urbana hacia el norte en una de las pocas partes de la tierra de la ciudad sin ocupar. Va de suyo que estos emprendimientos no contemplan a personas sin la capacidad económica para adquirir esos terrenos, pese a estar allí, algunos de ellos, desde fines de los años ’80.

Esa resistencia al desalojo compulsivo y el atraso en que se sumen sus habitantes por la falta de mejoras en las calles o en los servicios, es acompañada por algunas instituciones del lugar, como la entidad “Manzanas Solidarias”, que incluso se asientan con su sede en el lugar. (Ver Guadalupe Oeste).

PLAYA NORTE - DOS REALIDADES EN EL MISMO ARENAL
PLAYA NORTE I - PAUSA - FOTO MAURICIO CENTURION

Los medios de Santa Fe daban cuenta de esta situación de los vecinos de Playa Norte, que no pertenecen a los asiduos visitantes del arenal contra la laguna en vehículos de doble tracción, motos de todo terreno, o cuatriciclos. Por Riobamba, del lado este, se entrelazan una serie de viviendas de fin de semana, tipo quintas, con algunos comercios relacionados a la playa. Es dable decir que algunos de esos inmuebles fueron intrusados o sufrieron robos, lo que desalentó también la continuidad de nuevas construcciones del lado de la playa.

Pero hacia el oeste, del lado de los bajos, entre la altura del camping mencionado y el final de Riobamba, una serie de viviendas confinadas en lo que sería la prolongación hacia el norte de calle Defensa.

PLAYA NORTE - PAUSA - FOTO MAURICIO CENTURION

El periódico local “Pausa”, en 2020, abordó esta problemática de los vecinos pobres de Playa Norte. Bajo la pluma de Juan Pascual se describe en el artículo que “Pasando French y Riobamba está el barrio Playa Norte. Actualmente son cerca de 120 familias, en otros tiempos fueron casi 200. Desde siempre son tierras privadas, de las familias Funes y Acuña. Como sucede hoy con La Carbonilla en los terrenos del Ferrocarril Belgrano, para el interés inmobiliario Playa Norte es un grano de pobreza en uno de los culos más lindos de la ciudad: el acceso al humedal de la Setúbal y la vieja playa que lleva al Monte Zapatero y Chaco Chico. Para sus habitantes, Playa Norte son más de 30 años de historia y arraigo. Para Playa Norte, Liliana Berraz es la persona que sostuvo ese arraigo y lo llevó a una esperanza nueva y real”.

En el mismo espacio periodístico de producción independiente se resalta en la memoria y persona de Liliana Berraz, fundadora de “Manzanas Solidarias”, las afrentas sufridas por los vecinos radicados en el lugar, entre atraso de mejoras, postergaciones, violencia y estigmatizaciones, de funcionarios y de algunos medios de comunicación.

Dice la publicación de 2020: “El 7 de octubre la Nación, la Provincia y la Municipalidad firmaron un convenio con Manzanas Solidarias y las organizaciones que siempre fueron aliadas, Tramas Derecho en Movimiento y Canoa, para iniciar de una vez mejoras desde el Estado sobre el barrio. Por ahora, se apunta a lo estructural: servicios –casi no hay agua, por ejemplo– y regularización dominial. Pero, además, se contempla mejoras de vivienda, trazado de calles, salones de uso comunitario, espacios verdes. ‘Sin esos derechos, todos los demás son imposibles de respetar. Los derechos humanos en estos barrios pasan fundamentalmente por el derecho al hábitat’, dice Liliana”.

Luego, Juan Pascual, periodista y docente universitario agrega, “El convenio se da en el marco del Registro Nacional de Barrios Populares y de su ley. Es un avance único por la articulación que supone y el presupuesto que implica. Un giro de 180 grados que puso las expectativas del barrio por las nubes. También, un reconocimiento definitivo a las organizaciones, que ya en 2014 –con la ayuda del MOI– elaboraron un anteproyecto sobre cómo debían mejorarse el barrio y lo presentaron al Concejo. Cerca de 160 páginas de planos, propuestas y sueños, que incorporan el humedal de la playa al barrio, como espacio educativo y de reserva ecológica”.

Por su lado, El Litoral daba cuenta un año antes de la “resistencia” de los vecinos pobres de Playa Norte de ser trasladados o desalojados. Así se describía la vida de una de las vecinas, Lidia Aranda, que “…vive en una casa de material. Junto a los demás vecinos mantienen una huerta domiciliaria que sembraron con semillas del programa Pro Huertas. A pocos metros de su casa, junto al destacamento policial de Riobamba al fondo, vive su hija, Florencia. Y los niños van a la escuela N° 21 “Pedro de Vega”, sobre Matheu al 300. Es una de las zonas más codiciadas de la ciudad: a un costado el extenso arenal de la playa y la laguna Setúbal, al otro, el verde de la naturaleza, en el límite noreste del ejido urbano santafesino”. (El Litoral 16/11/2019)

Como en otros barrios de la ciudad, como en otras luchas por el registro de dominio sobre tierras ocupadas, fiscales o privadas, pero que carecían de interés para el Estado, fuera de su perspectiva social y urbanística, pero en especial que no en su momento no eran apetecibles como negocio lucrativo.

Playa Norte parece por la segunda década del siglo XXI reproducir aquello que se vivió en Villa del Parque, en Santa Rosa de Lima, o en Las Lomas, por nombrar algunos barrios.

Y así, como en aquellos lugares de antaño, la resistencia y participación popular, con el apoyo de las entidades de la sociedad civil comprometidas con la igualdad sin distinciones, podrán escribir una nueva historia en el tiempo por venir para Playa Norte. 

Un lugar de la ciudad que no debería construir en detrimento de los más pobres y postergados, que ya viven en el lugar desde hace cuatro décadas.

PLAYA NORTE - PROYECTO URBANIZACION VECINOS Y ENTIDADES I
VECINAS PLAYA NORTE - EL LITORAL 16-11-2019
VECINAS PLAYA NORTE I - EL LITORAL 16-11-2019

A modo de conclusión, las palabras escritas por Juan Pascual en el periódico “Pausa” pueden dar corolario para la historia que se sigue escribiendo en Playa Norte, y que tiene a las Manzanas Solidarias de Guadalupe como partícipes de una resistencia hasta incluso ponerle el cuerpo: “Con el tiempo, la solidaridad de Guadalupe fue apagándose. Sin embargo, esa red inicial se fue nutriendo de músicos, veterinarios, abogados, personas que le fueron dando a la organización su perfil presente de acción territorial. Apoyo escolar, talleres de música, computación, una huerta, mejoras en el barrio, una placita, viajes con la pibada. Y mucho, mucho cuerpo, de todos los vecinos y de Liliana, Liliana rescatando soldaditos, parada delante del camión con basura de demolición de Mallozi, enfrentando a las patotas municipales de la Guardia de Seguridad Institucional en el medio de la noche, recorriendo todo el espinel de instituciones del Estado para reclamar, en orden:

Que existe un barrio donde quieren extender la Costanera como si nada.

Que existe un barrio donde quieren meter un área residencial con caletas náuticas.

Que existe un barrio al lado de donde se arma un levantamiento de terreno a puro volquete tirado sobre el humedal.

Que existe un barrio donde dicen que hay un reservorio y que, por eso, no es necesario traer bombas de extracción de agua para evitar que la gente se inunde.

Que existe un barrio y que no es necesario erradicar por fuerza, extorsión o engaño a decenas de familias a una tierra lisa y sin nada, a las que durante años a duras penas se les dio unos quinchitos infames por vivienda, contra el derrumbe de las casas que ya tenían.

Que existe un barrio y que nadie tiene autoridad para entrar a demoler porque sí la vivienda de nadie, menos con tropa parapolicial municipal y apoyo oficial armado”.

(Pausa – Juan Pascual – 30/10/2020 – https://www.pausa.com.ar/2020/10/playa-norte-la-resistencia-y-el-derecho-a-la-tierra-y-el-techo/)

 

PLAYA NORTE - PROYECTO URBANIZACION VECINOS Y ENTIDADES

                                                                                                                                                                                                                            

La Verdecita

«La Verdecita» surgió en el año 2002 en un predio de seis hectáreas ubicadas cerca de la localidad de Monte Vera, sobre la Ruta 2, en el Cinturón Hortícola de esa ciudad. La entidad produce verduras, hortalizas y otros alimentos en uno de los «Módulos hortícolas Agroecológicos». Allí trabajan cinco familias, compuestas por casi 30 personas. Cada familia tiene su parcela donde cultivan lo que luego venden en las ferias y otros mercados.

LA VERDECITA
PRODUCCION DE LA VERDECITA

No sólo tienen compradores en Santa Fe, sino también en Esperanza y Rafaela. En la producción de La Vedecita no se usan agroquímicos, sino biopreparados naturales, que se hacen bajo el asesoramiento de ingenieros especializados en agroecología.

Revisando un poco los orígenes de La Verdecita, su historia se remonta a la crisis de 2001, cuando un grupo de mujeres del Sindicato de Amas de Casa se propuso la tarea de facilitarles cajas de comida a las familias empobrecidas de la ciudad y así nació la necesidad de producir los propios alimentos. 

De esta manera, en 2003, consiguieron comprar dos hectáreas en el cinturón hortícola de la ciudad de Santa Fe con fondos de la cooperación internacional. Allí crearon una granja agroecológica con una propuesta productiva y alimentaria alternativa. Isabel (“Chabela”) Zanutigh, fallecida en 2018, fue una de las referentes de La Verdecita, quien a partir de la crisis de 2001 y luego de su salida del sindicato empezó a conformar un colectivo para conseguir la soberanía alimentaria y la autonomía económica de las mujeres. Durante la inundación de 2003, La Verdecita produjo y distribuyó alimentos a los damnificados, como así también ayudó en la restauración de las viviendas inundadas.

VENTA EN FERIA PRODUCTOS LA VERDECITA
Jóvenes Productores de La Verdecita

En la Verdecita no sólo se producen verduras y hortalizas, sino también cereales y oleaginosas a pequeña escala; se crían animales menores como patos y gallinas; se producen miel, aceite y conservas. La comercialización de los productos se lleva a cabo mediante encargos de particulares, ferias mensuales en la misma granja y una vez por semana en el mercado Progreso de la ciudad de Santa Fe, bajo la consigna “De la huerta a la cocina”. Además comercializan productos de otros productores agroecológicos que forman parte del consorcio. La mayoría de los integrantes de La Verdecita son inmigrantes de las provincias del norte y países limítrofes, consumidores urbanos, profesionales de instituciones locales, estudiantes universitarios y vecinos que se sienten identificados con los derechos a la alimentación, la justicia ambiental y la igualdad de género.

LA VERDECITA
LA VERDECITA
Playa Norte, el barrio lagunero

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