Barrio Candioti – Marineros alemanes

Los Marineros Alemanes

El Barrio Candioti tuvo a parte de la historia viva de la Segunda Guerra Mundial presente entre sus calles. No fue el caso, como lo había sido con algunos inmigrantes escapados de la primera gran guerra. Se trató de un grupo de marinos alemanes que estuvieron en el país, y un grupo de ellos, en Santa Fe.

Dalla Fontana encabeza ese capítulo con un claro resumen: “Un grupo de 80 marinos alemanes tripulantes del Acorazado ‘Admiral Graf Spee’, en la década del 40, se ubicaron en dos viviendas del barrio Candioti, una en bulevar Gálvez 1811 (esquina Necochea) y la otra, en Balcarce 1737 (entre Necochea y Sarmiento). Su estadía se prolongó hasta fines de 1943, cuando en virtud de un decreto Nacional los internados son trasladados a un predio en Guadalupe, que fuera la estancia de López Jordán. La llegada de los marinos sobrevivientes de hundido barco, provocó no menos que admiración y sorpresa por sus costumbres, idioma y aspectos físicos para los habitantes del barrio”.

Vale recuperar que el “acorazado de bolsillo” alemán “Admiral Graf Spee” fue enviado a pique frente al puerto de Montevideo por su capitán, Hans Wilhelm Langsdorff, quien a los dos días del hundimiento provocado se suicidó. El barco de guerra había resultado averiado por tres naves británicas que lo perseguían por el Atlántico Sur y que le dieron alcance en la zona cercana Punta del Este. Esa contienda entre ingleses y alemanes se la llamó luego la “Batalla del Río de la Plata”. Era el final de 1939, cuando hacía poco que la guerra había comenzado, que los tripulantes del Graf Spee quedaron como refugiados en Argentina y Uruguay, muchos de ellos sin volver jamás a la Alemania tras el mar.

Parte de esos alemanes recalaron en Barrio Candioti. Menciona el trabajo de Dalla Fontana que de los 1055 marinos supervivientes “…de un total aproximado de 1131 tripulantes” por intermedio de Ministerio del Interior se determina la “…inter nación de los marinos en la Provincias de Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Rosario, San Juan, Capital Federal, Gran Buenos Aires, quedando algunos oficiales y cabos en la isla Martín García. De esta remesa llegan a Santa Fe, el 29 de marzo de 1940, 200 hombres, de los cuales 100 parten hacia la ciudad de Rosario”.

La decisión del Estado Argentino fue que los marinos estuvieran alojados en un lugar, juntos, vigilados por la policía. En Santa Fe, intercede la embajada de Alemania para alquilar una casa que pudiera albergar a estos 80 hombres. Dice el citado autor que “El objetivo era que los marinos, una vez terminada la segunda Guerra Mundial, volvieran a su lugar de origen. Lo que revirtió esta situación fue que el 26 de enero de 1944, la Argentina rompió relaciones diplomáticas con Alemania y el 27 de marzo de 1945 declara la guerra a dicha potencia y a Japón. En consecuencia, por decreto 7037, el 2 de abril de 1945 el Poder Ejecutivo declara ‘Prisioneros de Guerra’ a los internados tripulantes del Acorazado Graf Spee”.

Dalla Fontana recupera también la palabra de Franz Engemann, quien quedó en estos lares, y mencionaba sobre la vida en Barrio Candioti “Nosotros recibíamos de la embajada alemana la cantidad de $65 y un adicional que aportaban los gobiernos de Alemania y Argentina de $90. Estábamos muy bien económicamente, yo por ejemplo podía comprarme todos los meses hasta dos pares de zapatos y un traje de primera calidad, entre $ 80 y $ 120. Éramos un grupo de 80 marinos que vivíamos en dos casas alquiladas, una en Bv. Gálvez, esquina Necochea, y la otra en Balcarce entre Necochea y Sarmiento. La vivienda del bulevar, tenía además un lote contiguo, sobre el bulevar que usábamos para esparcimiento. Además, durante un tiempo trabajé en una tornería, y ganaba unos $120. Después nos recomendaron dejar el trabajo, argumentado que la creciente desocupación provocaba malestar en ciertos sectores. Creo que fue una pantalla para evitar que nosotros hiciéramos relaciones y nos entusiasmásemos con este país”.

Lejos de aislarse se integraron al barrio: “Contábamos con la cantina que llamábamos ‘Spee’, para nosotros y los que nos visitaban, ¡siempre eran bien recibidos para compartir un vaso de cerveza!, que era suministrada por la Cervecería Schneider. Organizamos una orquesta formada por los muchachos que a bordo habían pertenecido a la banda militar. Se armó el grupo y por medio de nuestros superior, el suboficial mayor Brimmel, enviamos una nota a a la oficina central de Buenos Aires para que nos envíen los instrumentos musicales. Lo cierto es que muy pronto recibimos algunos violines, un chelo y trombones. Todos los sábados se hacía un pequeño concierto en el patio del bulevar, lugar donde se acercaban amigos, siempre acompañados de amigas, o primos. Además la muchachada que iba al cine Esperancino -a solo metros de la casa-, pasaba por la cantina para compartir lisos”.

Por ejemplo, una de las historias que vinculan a los marineros del Graf Spee con Santa Fe incluso llega hasta la cancha de Unión. En el sitio web “Historias Colaterales”, Nicolás Lovaisa publicó sobre uno de estos alemanes aquerenciados en la cuidad. “Heinrich Theelen fue uno de los sobrevivientes del mítico acorazado que fue orgullo de la Marina de Adolf Hitler. Se radicó en Santa Fe y jugó el primer partido oficial en la historia de Unión, el 28 de abril de 1940. Fue el único futbolista alemán que se desempeñó en nuestro país. También dejó su huella en la Liga Esperancina”.

En este trabajo Lovaisa cuenta que “En su país, Theelen había jugado en el Borussia Mönchengladbach. Luego, fue uno de los marineros del mítico Admiral Graf Spee que, tras el hundimiento del acorazado, se refugió en nuestra ciudad. Sin proponérselo, se convirtió en el primer centrodelantero Rojiblanco en los torneos de la AFA y en el único alemán que se desempeñó en el fútbol argentino”. Justamente, sobre su llegada al club de López y Planes, el periodista rescataba que “Heinrich Theelen no perdió el tiempo e inmediatamente fue a probar suerte como futbolista en Unión, teniendo en cuenta su paso por las divisiones menores del Borussia Mönchengladbach. Los dirigentes Rojiblancos estaban gestionando la afiliación a la Asociación del Fútbol Argentino y decidieron darle una chance. El 31 de marzo, Theelen (quien desde su arribo a Santa Fe pasó a llamarse Enrique luego de que se castellanizó su nombre) debutó ni más ni menos que en un amistoso ante River, disputado en el 15 de Abril”.

Theelen también se casó con una argentina, y pese a haber vivido el momento donde de “internados” pasaron a ser “prisioneros de guerra” vigilados de cerca, al contraer matrimonio sabía que era poco probable que al finalizar la guerra lo deportaran a Alemania. Pero finalmente, Enrique después de la guerra volvió a su pueblo Rheydt, a orillas del río Rin, a buscar a su familia, sin embargo, regresó. Recopilando el relato de su hijo Lovaisa señala que “Mientras vivió en Santa Fe, Theelen tuvo un taller de chapa y pintura en Obispo Gelabert casi Rivadavia. Después estuvo en varios lugares del país y trabajó en Industrias Kaiser, Fiat y Peugeot”. En 1960 regresó a Alemania, donde falleció en 1973, en la ciudad de Colonia.

Otro de los vecinos “circunstanciales” de Barrio Candioti fue Gerardo Lange. Para una nota en el diario El Litoral en 2005 el veterano alemán recordaba que huérfano de pequeño “Nada me arraigaba a Alemania porque no tenía familia, aunque siempre extrañé mi país. Alemania terminó cuando llegué a la Argentina”, y lo cierto es que esa familia Lange la formó en Santa Fe. Ya mayor, se radicó en pleno centro, San Martín y Tucumán, donde en un museo privado y personal atesoraba elementos, imágenes y hasta una maqueta del acorazado de bolsillo que lo trajo hasta el Río de la Plata. Allá por 2005 quedaban en todo el mundo entre 70 u 80 veteranos del Graf Spee, y aproximadamente diez de ellos estaban en Argentina. Años después, en 2007, cuando moría el último de los marinos alemanes que recaló en Uruguay, Lange recordaba que Juan Döbler, junto a su familia, vivía por la zona de la costanera santafesina. Finalmente, Lange, quien se desempeñara como telegrafista en el Graf Spee, falleció en Santa Fe en mayo de 2011. Juan Döbler seguiría el mismo rumbo hacia otros mares lejos de este mundo en marzo de 2014, y con él se zarpaba el último marino del acorazado alemán que se hizo vecino de Santa Fe en Barrio Candioti.

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