De Chalet a la Selección Nacional
Al igual que en los barrios cercanos a un gran club de fútbol, especialmente a los dos principales de la ciudad, también en Chalet la entidad de referencia ha sido el Club Atlético Colón. Como en Barraquitas o Villa del Parque la presencia de Unión atrajo a los “pibes” del barrio a probarse en las categorías inferiores, en Centenario, San Lorenzo y Chalet fue Colón el iniciador de muchos futbolistas que les permitió trascender hasta llegar a jugar en Primera División, como el recordado y tempranamente fallecido Jorge Bontemps del Fonavi San Jerónimo.
En Barrio Chalet, el “pibe” que cruzaba la “Boca del Tigre” para llegar hasta la entidad rojinegra era Ismael Quilez. Como lo rescataba Darío Pignata en el Diario El Litoral en 2010 cuando Ismael fue convocado a formar parte de la Selección Nacional de Fútbol: “En la tranquilidad de su casa en Barrio Chalet, Ismael Quilez no salía de su asombro. ‘Recién me llamó el presidente casi llorando de alegría. Me dijo que lo habían llamado ustedes del diario con la noticia. ¿Qué querés que te diga? No lo puedo creer. Es más, no lo voy a creer hasta no estar en Ezeiza’. Así arrancó la previa del cumpleaños número 21 de este chico que hoy se metió a la gente de Colón en el bolsillo a fuerza de garra para marcar, despliegue para correr y corridas por el andarivel derecho”.
El mismo artículo repasaba los recuerdos de su numerosa familia de cinco hermanos, en especial su abuela: “Cuando Ismael Quilez tenía apenas 4 años fue su abuela Inés —junto a papá Carlos— quien lo llevó a Colón. Arrancó, como todos, en la Escuelita. Y nombra al toque a un tal ‘Betique’, sin nombre y sin apellido. Es que estas historias siempre arrancan así, en el anonimato. No paró hasta debutar en la Primera División de su Colón, el 7 de diciembre de 2008 cuando enfrente estaba Estudiantes de La Plata en el Brigadier López”.
Los Quilez vivieron siempre en Barrio Chalet. “Yo de acá no me voy más” decía Ismael al periodista deportivo del vespertino. Como el tango de 1945 “El sueño del pibe”, que encuentra en el fútbol un mejor futuro para su familia, Quilez con sus primeros ahorros dentro de fútbol profesional compró una casa y se la regaló a sus padres, siempre en Barrio Chalet. Decía Pignata al respecto: “En el barrio todos saben que es sabalero hasta la médula y hay una anécdota que lo pinta de cuerpo entero: cuando se celebraron los últimos aniversarios del club en cada 5 de mayo, él ya era profesional. Sin embargo, se puso la camiseta y se fue caminando, cantando y saltando, mezclado con los hinchas en la puerta de la sede”.
Como todos los vecinos de Chalet, y de un tercio de la ciudad, en 2003 también los Quilez perdieron todo. Y luego, en 2007, por la negligencia de las autoridades al no funcionar las bombas extractoras de agua de los reservorios, volvieron a inundarse por completo y a comenzar de nuevo. Ambas inundaciones –evitables– se llevaron no sólo cosas materiales sino además los recuerdos de pibe de Ismael, de sus comienzos con cuatro años en Colón, ni una foto. “Perdimos todo (decían los familiares al cronista) En el caso de él, no le quedó nada de los equipos que fue integrando en Colón desde los cuatro años, pero otros chicos tenían fotos y le hicimos copias. Algo es algo”.
Las últimas palabras de la nota resumen el sentir santafesino desde el Barrio Chalet de Ismael Quilez: “Nada de rencor a la hora de la revancha con la vida. Porque cuando el fútbol le dio el dinero a cambio de corridas futboleras, pudo comprarse una casa en cualquier otro lado de la ciudad. Sin embargo, se quedó en el barrio, donde hoy jura vivir por siempre. Vive en el mismo lugar donde el río lo dejó sin nada. ‘Inundado de este amor’, reza una bandera colgada en el lateral donde él corre con la “4” rojinegra en la espalda”. (El Litoral 15/11/2010)
