Instituto Nacional «Dr. Emilio Coni»
Como entidad de Salud Pública dentro del ámbito del Estado Nacional, el Instituto “Emilio Coni”, que ocupa la parte delantera de lo que era antes el Liceo Militar, y antes las oficinas de administración del Reformatorio de Menores, tiene un lugar especial dentro del predio que comparte con el Hospital Provincial Sayago. Ambos organismos dedicados a las enfermedades infectocontagiosas pulmonares, el primero a la investigación y desarrollo de medicamentos, estrategias, vacunas, el segundo al tratamiento.
Pero el Instituto Coni, como dependiente del Gobierno Nacional, tiene en el sitio Web oficial del Estado Nacional el desarrollo de su historia, un pasado vinculado a Santa Fe, cuando fue creado inicialmente como “Centro Nacional de Lucha Antituberculosa”.
Cómo se gestó el Centro Nacional de Lucha Antituberculosa
En la década entre los años 1950 y 1960, con la natural evolución experimentada en el campo de la investigación médica en el mundo, en Argentina se hace notar, en forma ostensible, la necesidad de cambios en la lucha contra el problema de la Tuberculosis.
El Dr. Horacio Rodríguez Castells, al frente de la Dirección de Lucha Antituberculosa, consigue concretar iniciativas importantes como la creación un Consejo Nacional de Tuberculosis.
Otros hombres, profesores universitarios, con la caída del Gobierno Constitucional de Juan Domingo Perón, regresan al país, de donde se habían visto obligados a emigrar.
Vuelven con experiencias, reunidas en diferentes países del mundo y estudian la posibilidad de aplicar lo aprendido en su país. Intentan interesar a las autoridades provinciales y nacionales en la necesidad de la creación de un Centro de Demostración, sobre la base de un programa de Control de la Tuberculosis desarrollado en zonas urbanas y rurales. La idea tiene, enseguida, eco en todas las esferas.
Entre ellos se encuentra el Dr. Justo López Bonilla, quien regresa a su provincia natal, Santa Fe, después de haber actuado como asesor de la Organización Mundial de la Salud en Centro América, el Caribe y Asia.
Cómo se concretó
A 15 kilómetros de la ciudad de Santa Fe, en la localidad de Recreo, unida a la ruta 11, con acceso fácil por vía terrestre, fluvial y aérea, se levantan dos edificios que se construyeron para instalar en ellos un asilo de ancianos y que nunca cumplieron su finalidad, sirviendo en cambio, para alojar a los Convencionales Constituyentes de 1957 y a la delegación artística a un festival cinematográfico.
Las plantas físicas de los dos edificios son idénticas, ocupando un predio de 56 hectáreas. Los edificios son modernos, bien conservados, rodeados de un hermoso parque arbolado con especies autóctonas y foráneas de una belleza particular.
En el predio hay además nueve viviendas cómodas, agradables y amobladas completamente para residencia del director, administrador y profesores. Por su ubicación, arquitectura y amueblamiento, ambos edificios, ofrecen el máximo confort y funcionalidad. Se piensa que este es un buen lugar para concretar esta realización y comienzan las gestiones.
En noviembre, en una reunión realizada en Rosario, con la asistencia de los principales tisiólogos del país, se decide la creación del Centro de Demostración de Lucha Antituberculosa en Recreo, Santa Fe. En 1959 se obtiene la conformidad del entonces ministro de Asistencia Social y Salud Pública de la Nación, Dr. Héctor V. Noblia, y del Dr. José F. Lo Bianco, Ministro de Salud Pública y Bienestar Social de la provincia de Santa Fe.
Esta decisión es ratificada por el Consejo Confederal de Control de la Tuberculosis, en una reunión efectuada en La Rioja, en mayo de 1960. Un año duraron las gestiones hasta que se tomara la decisión de la ubicación del Centro en ese lugar.
Convenio de constitución
Se firma un convenio entre la Nación, la Provincia de Santa Fe, la Organización Mundial de la Salud y el Centro de Protección a la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF). La participación de los dos organismos internacionales se debe al conocimiento y la vinculación del Dr. López Bonilla con los mismos.
Por decisión del Gobierno Nacional y con el acuerdo del Gobierno de la provincia de Santa Fe, se crea el Centro Nacional de Lucha Antituberculosa con sede en Recreo (Santa Fe). El 2 de diciembre de 1961 se inaugura oficialmente el Centro Nacional de Lucha Antituberculosa, siendo su director el Dr. Justo López Bonilla.
Inicia sus actividades en enero de 1962, teniendo como objetivo básico dar impulso y normatizar el control de la Tuberculosis en la República Argentina.
Cuenta con un área de demostración que abarca cuatro departamentos de la provincia de Santa Fe: La Capital, Garay, San Justo y San Javier y posee una dotación de 150 profesionales, personal técnico, administrativo y de mantenimiento.
Responsabilidades
El gobierno de la Nación se hace cargo del sostenimiento completo del Centro y su instalación, efectuando las obras complementarias consideradas imprescindibles, para dotarlo de comodidades físicas adecuadas; también asume el mantenimiento del mismo y el pago de sueldos a todo el personal.
Se hace cargo, de manera completa o contribuye, según el caso, al sostenimiento de becarios que siguen cursos en el Centro y responde por todos los gastos que no sean específicamente asignados a otro cualquiera de los organismos que participan en el programa.
Es responsable de la ejecución de los siguientes aspectos del programa que se llevan a cabo, íntegramente, con personal, equipo y material del Centro Nacional de Lucha Antituberculosa: Planeamiento detallado. Investigaciones epidemiológicas iniciales y periódicas. Análisis estadísticos. Supervisión de su ejecución. Investigaciones bacteriológicas. Internación de los enfermos que así lo requieran, estudio completo de los mismos y tratamiento mientras dure la internación.
El Centro Nacional se ubica en el edificio del lado norte y distribuye sus dependencias de la siguiente manera: la dirección, los servicios técnicos, secretaría, biblioteca, salón de estudio y servicios administrativos, la sección docente que comprende aulas, laboratorio para trabajos prácticos de epidemiología y estadística, dos salas de seminario y una secretaría con oficinas para reproducción y distribución de material docente, el laboratorio de bacteriología de la tuberculosis, que ocupa un sector completo del edificio, dotado de los más modernos elementos para trabajo de rutina, investigación y enseñanza, el laboratorio clínico para los análisis de orden general, la sala de rayos X, dotada de un moderno aparato con tomógrafo y seríografo (salas de radioscopias existentes en el hospital); un pabellón destinado a becarios.
Cuenta con 20 habitaciones, todas con baño privado, placares y muebles diseñados teniendo en cuenta la comodidad y el buen gusto. En la entrada del pabellón de becarios hay un vestíbulo para recepción. una agradable sala, dotada de aire acondicionado para que los becarios puedan descansar, leer y escuchar música. Hay también cafetería, cigarrería y un pequeño bar.
El gobierno de la Provincia de Santa Fe es responsable del establecimiento, ejecución y desarrollo progresivo del programa, cediendo para ello el Dispensario Central de Tuberculosis de la ciudad de Santa Fe y el Hospital Gumersindo Sayago, así como los locales necesarios en las Unidades Sanitarias y Centros de Salud del Área de Demostración que se tomen como lugares de trabajo. Provee el personal y equipo, facilita los materiales necesarios y se hace cargo del tratamiento de los enfermos que no estén internados en el Centro Nacional.
La provincia de Santa Fe provee asistencia quirúrgica a los enfermos del Centro Nacional en la sala de cirugía torácica del Hospital Provincial de la ciudad de Santa Fe, contribuyendo el Centro al funcionamiento de dicha sala con un cirujano ayudante a tiempo completo.
El Hospital Gumersindo Sayago se ubica en el otro edificio del predio de Recreo, en el lado sur, al lado del Centro Nacional. Tiene capacidad para 300 pacientes de ambos sexos, con habitaciones de cuatro camas y servicios generales de primera calidad: comedor, teatro, cocina, lavandería, frigorífico.
Aporte de los organismos internacionales
Para la OMS, este Centro, constituirá uno de los tres organismos en el mundo formadores de personal técnico de la especialidad. Los organismos se hallan, uno en Praga, donde se imparte instrucción en idioma inglés, otro en Roma, en idioma francés, el tercero en Recreo, provincia de Santa Fe, donde se impartirá enseñanza en castellano. Esto coloca a Argentina en un punto de referencia dentro de la medicina mundial.
Dicha organización acordará becas al personal técnico y docente del Centro para su perfeccionamiento, en los establecimientos y centros de estudios de mayor relieve en el exterior. Con el auspicio de la OPS/OMS se efectúa el Primer Curso de Tisiología Sanitaria en 1962. A este curso concurren 11 médicos de todo el país. UNICEF aportará equipos de rayos X, equipos de laboratorio, vehículos y biblioteca.
El área de demostración
Garay y San Justo son prototípicos de la zonas agrícola-ganaderas del país. En San Javier, existe un elevado índice de población indígena, tribu Mocoví que permite manejar cifras estadísticas y datos de investigación en todos los niveles. En el lugar se dan índices de existencia de Tuberculosis que van de un 18/100.000 a un 35 por 100 mil habitantes.
La Capital, por la ubicación del Centro, su proximidad a la capital de la provincia de Santa Fe, con las características de una ciudad tipo de Argentina, centro densamente poblado con elevado standard de vida de sus habitantes, suburbio y barriadas del tipo “villas miseria”.
Objetivos iniciales del Centro
El objetivo fundamental fue la ejecución de un programa de control basado en la búsqueda activa de las personas con alta sospecha de tener Tuberculosis. Se utilizaría el control Abreu gráfico y se realizaría el tratamiento domiciliario de los enfermos.
Mostrar los resultados, considerado que en el futuro, el programa de control de la Tuberculosis del Centro Nacional sirva de modelo para el resto del país y su personal técnico deberá actuar como supervisor y asesor del perfeccionamiento de los profesionales y técnicos del campo de la tisiología en lucha antituberculosa.
Funciones iniciales
Se dividieron en dos grandes grupos: unas normativas y otras ejecutivas.
Las primeras incluyeron las siguientes: epidemiología, estadística, administración, educación sanitaria, asesoría, supervisión, docencia e investigación.
En la división ejecutiva estaban incluidas las actividades del programa preventivo-asistencial, realizadas por intermedio del Dispensario de Vías Respiratorias de la ciudad de Santa Fe, el Hospital Provincial Gumersindo Sayago y el Equipo Móvil del Centro Nacional.
Se da especial importancia a la transferencia de las acciones de diagnóstico, tratamiento y prevención de la enfermedad desde los servicios especializados a los servicios generales de atención.
Cómo evoluciona el Centro Nacional
El Centro cambia de nombre en distintos momentos, reasignándose dependencia, estructura y objetivos nuevos. 1971, decreto Nº 92/71, pasa a llamarse Instituto Nacional de Epidemiología. 1973, por decreto Nº 3440, pasa a llamarse Instituto Nacional de Tuberculosis.
1982 el Instituto Nacional de Tuberculosis fue designado Centro Colaborador de la OPS/OMS en Epidemiología y Control de la Tuberculosis, constituyéndose en uno de los cinco que existen en el mundo. Continúa en la actualidad ya que fue redesignado en 2018.
1983, decreto Nº 2839, se aprueba una nueva estructura con la denominación de Instituto Nacional de Epidemiología. 1992, decreto Nº 1684, se aprueba una nueva estructura organizativa, se agrega a esa denominación el nombre de “Dr. Emilio Coni”.
1996, a partir del decreto 1628/96 se crea la Administración Nacional de Laboratorios e Instituto de Salud (ANLIS) y la institución adopta el nombre actual: Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Dr. Emilio Coni.
https://www.argentina.gob.ar/salud/anlis/instituto-nacional-de-enfermedades-respiratorias-dr-emilio-coni
Para el inicio década del 2020, el INER «Dr. Emilio Coni», funcionaba en Avenida Blas Parera 8260, en el ingreso al Barrio “21 de Octubre”. Su misión primordial era la vigilancia y análisis de situación de la tuberculosis en Argentina. Asimismo, el INER accionaba como Centro Colaborador de la Organización Mundial de la Salud en epidemiología y control de la tuberculosis. Asimismo, coordinaba el Programa Nacional de Control de la Tuberculosis.
También el INER se encargaba de la vigilancia y análisis de la situación de las enfermedades respiratorias crónicas del adulto y coordinaba el Programa Nacional de Enfermedades Respiratorias Crónicas del Adulto. “Además lleva adelante la vigilancia y análisis de la situación de las enfermedades respiratorias en la infancia y la niñez, en coordinación con la Dirección Nacional de Maternidad e Infancia”, según datos vertidos en el sitio web oficial de la provincia de Santa Fe.
Por otra parte, en el laboratorio del INER existía una Unidad Centinela de Influenza y el instituto era sede de la Residencia Nacional de Epidemiología, dependiente de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación.
Además, el Instituto Emilio Coni, por el 2022, dictaba “cursos sobre epidemiología y control de la tuberculosis, gestión de programas de salud, laboratorio de tuberculosis, leptospirosis e influenza, entre otros, actividades que incluyen apoyo directo a todas las jurisdicciones”.
En el marco de la pandemia del COVID 19 los aportes para la Salud Pública dentro de la emergencia sanitaria fueron de gran importancia, no sólo para los santafesinos, sino además para los argentinos entre 2020 y 2021.
La vecinal surgida de una inundación
La movilización de los vecinos por la ausencia de mejoras ha sido una moneda corriente de la militancia barrial en los vecindarios más alejados del centro de la ciudad. Así, falta de iluminación, mal estado de calles, o calles de tierra, agua potable, cloacas, dispensario, escuela, comisaría, fueron a lo largo del tiempo una cuestión medular en el accionar vecinal.
Puntualmente, en el barrio del loteo “Villa Los Ángeles”, las necesidades en los años ’80 eran muchas, pero destacadas entre ellas, el tema de la falta de desagües y los anegamientos del lugar encabezaban los reclamos. De hecho, el nombre de la vecinal, “21 de octubre”, corresponde a una inundación sufrida por los vecinos el domingo 21 de octubre de 1984, que visibilizó todavía más el reclamo de los pobladores, y que terminó por darle a esos vecinos autoconvocados la institucionalidad de una entidad vecinal.
De este modo, la “Asociación Vecinal 21 de Octubre”, se asentó en una casilla de paneles de hormigón prefabricada, parte del obrador, en el mismo predio del tanque de agua. Ese tanque, en 1999 cuando llegó el agua de red al barrio, quedó sin uso, pero como mojón referente del lugar. En calle Matheu 4785 luego ampliaron con un nuevo edificio, a la par del primer local. En ese lugar, allá por 2005, había unos 190 socios y diversas actividades para los vecinos. Sin embargo, como otras entidades, con los cambios de comisiones, y algunas dificultades institucionales, en otros casos, como en 2018, denuncias de los vecinalistas por la acción de punteros políticos. Más cerca del 2023 había reclamos de pobladores del lugar por la inactividad de la entidad, que no contaba con elecciones ni representatividad para el vecindario.
La fe en el barrio
Una pequeña capilla fue la que llevó la fe católica a la barriada.
Miguel Ángel Dalla Fontana lo aborda en su libro “Ciudad invisible”.
Capilla «María Reina de los Ángeles» perteneciente a la comunidad «Ntra. Sra. del Rosario de Pompeya», en Matheu 4700, casi Azopardo. Su construcción, fue levantada sobre el espejo de agua que había en el barrio.
Buena parte de la barriada vinculada y unida en la fe católica, ante la falta de asistencia religiosa y sacramentos, comenzaron a gestionar frente al Arzobispado la conformación de una comunidad parroquial.
Al momento, la barriada debía trasladarse hasta la iglesia de «Jesús de la Divina Misericordia» o «Ntra. Sra. del Rosario de Pompeya» o «Nta. Sra. del Tránsito». Pese a todo, con el esfuerzo y la fe como estandarte, varios vecinos como Santos Pasquini, Doli Pasquini y Mónica Galarza llevaron adelante muchos de los proyectos que ahora son realidad. También, María Scudaletti, Irma Medina y Marina Sonsogni, realizaban el Santo Rosario, a las 15 horas, diariamente, en el sitio donde luego se construiría la capilla. Las primeras celebraciones dominicales fueron realizadas por el Pbro. Pedro de Dios Martín. en un garaje cedido por la familia Iglesias; también como una segunda fase funcionó la catequesis familiar, grupo misionero de jóvenes, infancia misionera y Cáritas. (“Ciudad invisible, Piquete y Las Flores y sus barrios” – Dalla Fontana – 2022)
Escuela Particular Incorporada Nº 1441 “Alberto Monti”
La Escuela Particular Incorporada Nº 1.441 “Alberto Monti” se ubica en calle Valentín Alsina 8250 y pertenece a la Asociación Mutual Ley 5.110. Fue inaugurada en el año 1998 frente a la necesidad de algunas madres beneficiarias de la pensión, que para salir a trabajar debían dejar a sus hijos gran parte del día al cuidado de una institución.
Al momento de su inauguración había 20 alumnos, con “una directora con grado a cargo, un maestro de tareas agropecuarias y una portera. Los estudiantes permanecían en las aulas durante la jornada completa, es decir, desde las 8.15 hasta las 16.15 horas”. (Extraído del sitio web de la Mutual 5.110)
Al año 2020 asistían cerca de 250 alumnos de la zona noroeste de la ciudad de Santa Fe del barrio 21 de Octubre pero también de vecindarios cercanos. Eran por ese entonces los que componían niveles Inicial (Jardín y Preescolar) y Primario Completo.
Como una cuestión académica que la diferencia de otros establecimientos educativos se puede decir que en esta escuela se dicta la asignatura de Agronomía, en la cual los alumnos llevan a cabo diferentes actividades.
Entre las actividades diferenciales se encontraban las que realizadas en la huerta, mediante la siembra, cultivo, cosecha y cría de animales de corral. También hacían visitas a sociedades agropecuarias aledañas a la escuela. Asimismo, desde sus inicios la escuela contaba con los servicios de copa de leche y comedor escolar, en relación con la condición socioeconómica de la mayoría de sus alumnos.
Como otro de los adelantos institucionales se puede recuperar que en marzo de 2014 el gobierno de la provincia inauguró un aula digital móvil en la Escuela “Alberto Monti”.
Por su parte, en el sitio Web de LT10 se publicaba sobre la entidad que “En el marco de la ley de Educación 26206, el proyecto de Mutual Escolar surge con el objetivo de fomentar a través de contenidos educativos la participación social, el desarrollo económico y los valores de trabajo compartido, respeto mutuo e igualdad entre los alumnos. La Mutual Escolar es una asociación de alumnos, dirigida por ellos mismos, con la colaboración de sus docentes, que busca prestar servicios a su comunidad. La comisión directiva de la entidad mutualista está constituida por alumnos de sexto y séptimo grado y coordinados por docentes y directivos”.
En el mismo edificio funcionaba al inicio de los años ‘20 además la Escuela Media N° 3186 “Alberto Monti”, en la que los alumnos de la primaria podían continuar su trayecto educativo secundario, también con la terminalidad agropecuaria.
Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF) S.E.
Se fundó en el año 1947 y se encuentra ubicado en French 4950, en los fondos de lo que fue el predio del ex Liceo Militar, luego del Hospital Sayago. Se inauguró en un contexto de promoción de la creación de Farmacias Hospitalarias y desde ese entonces produjo medicamentos para el Sistema Público de Salud de la Provincia de Santa Fe.
En la página web oficial del LIF se describe sobre su historia que “Hacia finales de la década del 40, el Gobierno Nacional creó la Secretaría de Salud Pública encomendando al Dr. Ramón Carrillo la titularidad de la misma, quien luego se convertiría en el primer Ministro de Salud de la historia de nuestro país. En ese contexto se promovió la creación de las Farmacias Hospitalarias como una alternativa de solución a las necesidades de medicamentos de la Salud Pública. La provincia de Santa Fe, en congruencia con la coyuntura, generó las acciones para la instalación de un establecimiento elaborador de medicamentos con el fin de abastecer a dichas Farmacias Hospitalarias de reciente creación. En coincidencia con el nombre actual, se lo llamó: Laboratorio Industrial Farmacéutico”.
En cuanto a noticias de antaño sobre este laboratorio estatal se puede abrevar en las páginas de El Litoral de 1963 cuando se recorría la sede del LIF, que en ese momento ocupaba un inmueble en calle 9 de Julio 3173, donde según el diario, funcionaba desde 1948, y que tenía serios problemas edilicios para su funcionamiento.
El director farmacéutico era Gustavo Spina y contaba entonces con unos veinte empleados. Respecto de la forma de trabajo se destacaba que “La producción se divide en tres grandes ramas: inyectables, cuya preparación y envase se realiza casi totalmente en forma manual; comprimidos, sección que cuenta con dos máquinas para la preparación de las grageas y pastillas; y preparaciones varias, que incluyen jarabes, colirios, pomadas, soluciones, etc. En total se preparan unas 150 especificaciones distintas de acuerdo a recetas propias”. (El Litoral 24/6/1963)
Aquel laboratorio ubicado en la zona del centro de la ciudad tenía también una pequeña imprenta para hacer las etiquetas y cajas de los medicamentos que producía. Otro dato que surge de la nota es que el LIF de 1963 proveía anualmente entre 6 a 8 millones de comprimidos y unas 200.000 ampollas de inyectables.
Otro dato del pasado que retrotrae a la historia del LIF se ubica en 1973, cuando el médico Víctor Féliz Reviglio, luego gobernador entre 1989 y 1992, era subsecretario de salud de la provincia. En una nota del vespertino local se refería sobre el laboratorio provincial que “en lo que va del año se han elaborado 320.000 unidades inyectables, 5 millones de comprimidos y 150.000 preparados varios”.
Sobre el punto, Reviglio en octubre de 1973 declaraba al medio que “Es nuestra intención –dice– ponerlo en pleno funcionamiento creando el laboratorio de producción farmacéutica de gran cobertura, para la cual se solicitó y ya se ha presentado el informe correspondiente al titular del Colegio de Farmacéuticos, Alfredo Eusebio. En la medida que sea posible trataremos de elaborar nuestros medicamento, que es uno de las más grandes batallas para la liberación nacional”. (El Litoral 23/10/1973)
Mucho después, en el año 1987, la Honorable Legislatura de la Provincia sancionó la Ley 10.069 estableció la creación oficial del Laboratorio Productor de Fármacos Medicinales (LPFM). En el año 1989 el laboratorio pasó tener el rango de Dirección General de Producción de Fármacos Medicinales.
Durante ese período, gracias a grandes inversiones que se realizaron en equipamiento, el Laboratorio comenzó a tener protagonismo en el abastecimiento de medicamentos para el Ministerio de salud.
Al inicio de la década del noventa, el Laboratorio se transformó en una sociedad con capital estatal. En el año 1999, se sancionó la Ley Provincial Nº 11.657 que autorizó al ejecutivo transformar al LPFM en una Sociedad del Estado.
En el año 2007 se designó el mismo nombre que tuvo en sus inicios: “Laboratorio Industrial Farmacéutico”. En Abril del 2008, el Ministerio de Salud de la Nación firmó la Resolución 286, por la cual creó el Programa Nacional para la Producción Pública de Medicamentos, Vacunas y Productos Médicos.
En ese contexto el LIF SE se convirtió en el primer laboratorio público en ser proveedor de la Nación. De esta manera, comenzó a abastecer al Programa REMEDIAR, con el antibiótico betalactámico Cefalexina 500 mg. en comprimidos. También se decidió continuar en la provisión para el año 2009, donde además de la Cefalexina 500 mg., se incorpora un antidiabético como la Glibenclamida 5 mg. y otro antibiótico betalactámico como la Amoxicilina 500 mg., ambos en comprimidos.
Para 2019 el LIF S.E. abastecía con su producción a la atención primaria de la salud de los santafesinos, mediante entregas mensuales a las 5 regiones que componían el sistema de salud provincial (Rafaela, Reconquista, Rosario, Santa Fe y Venado Tuerto) y también proveía directamente a los hospitales “José María Cullen”, “Iturraspe”, CEMAFE y al “Hospital Provincial del Centenario”.
