La escuela del barrio, más que una escuela

La Escuela “Raimundo Peña”, más que una escuela

        Elementos aglutinantes de la idiosincrasia de un barrio son, y serán, las escuelas, en especial las públicas. Punto de encuentro, vínculo social que se genera desde la Comunidad Educativa, en cada barriada, mientras más alejada del “centro” más necesaria, una preocupación para los primeros habitantes siempre ha sido tener una escuela en el barrio. Educación para los chicos, la escuelita es uno de los impulsos de crecimiento y de proyección de futuro para un espacio urbano.

Escuela Raimundo Peña y su campana - EL Litoral 27-8-1959
Busto de Raimundo Peña - El Litoral 27-10-1959
Esc 821 - El Litoral 27-4-1960

    En la extendida barriada que incluye desde calle Ruperto Godoy hasta Estanislao Zeballos, la escuela que se posiciona como referente del lugar es primero la primaria “Raimundo Peña”, que luego con los años albergó además un anexo de la secundaria técnica “Patriarca de la Federación”. Un dato particular de este caso, aunque no tanto con la falta de edificios para los establecimientos, es que no muy lejos esté la sede de la escuela que recuerda al Brigadier López, que mientras espera la construcción de su propio establecimiento, también comparte el edificio con la primaria de barrio San Martín “Adelia Di Carlo”, tal como el anexo que lo hace con la “Raimundo Peña”.

    La Escuela Primaria N° 821 “Raimundo Peña” se encuentra en un histórico edificio ubicado en Blas Parera al 5900, que fue originalmente la vivienda de este educador santafesino. Justamente, la entidad con el número 821 lleva el nombre de Raimundo Peña dado que en el pasado fue la casa familiar de este destacado docente. La casona, en la que Peña vivió de niño y adolescente, fue su morada hasta su prematuro fallecimiento. Consecuente con el compromiso de Peña por la Educación Pública, Justina Pérez, la señora de Raimundo que también era docente, donó la casona en el año 1936 exclusivamente para el funcionamiento de una institución educativa.

     En sus comienzos la escuela sólo contaba con tres grados y unos cuarenta alumnos. En el salón de música funcionaba también el comedor y dos de esos grados, uno por la mañana y otro por la tarde. Con los años la cantidad de alumnos crecía, así para 1960 la escuela tuvo una cocina y siete aulas con una capacidad para veinte alumnos cada una, aunque albergaban a más cantidad debido al crecimiento de toda la barriada con más y más chicos en edad de educarse.

     En medio de muchas necesidades, un motivo de trascendencia en la ciudad para la escuelita fue la colecta para poseer una campana nueva. La donación de la campana para la escuela Raimundo Peña se logró en agosto de 1959, gracias a una campaña radiofónica lanzada mediante un popular programa matinal. De esta manera la prensa santafesina colaboró para llevar el tañer de un nuevo bronce al patio del humilde establecimiento.  La escuela tenía muchas necesidades, así lo indicaba el diario El Litoral del  27 de agosto de 1959: “Baste decir que el aula más grande tiene 5 metros de largo por cuatro y medio de ancho y que da cabida a 34 alumnos; que los techos filtran agua de lluvia (…) Todo ello hace imperioso incluir a la escuela en el plan de construcciones de 1960, cosa que una vez se hizo pero no llegó a concretarse ¡y hay tanto que hacer!”.

     Así, con el objetivo de albergar en la escuela a más niños de la zona, en 1960 se concretó la construcción de dos nuevas aulas. En los trabajos participaron hasta el director de entonces, Pablo Zwiener, que estuvo allí también como “maestro mayor de obras”, el portero (y albañil), Sebastián Echeverri, y algunos otros vecinos como Francisco Mesa, padre de un alumno, Américo Quintana, miembro de la cooperadora y Miguel Juan Vera, peón albañil. Para estas obras el gobierno de la Provincia asignó una partida de $100.000, que amplió $160.000 para construir un comedor y una cocina más, “cuya ejecución licitara el Ministerio de Obras Pública”.

     En ese momento la escuela tenía unos 350 alumnos, pero la necesidad de espacio iba de la mano de la demanda de nuevos ingresantes, que hubiera llevado la matrícula a 500 educandos. Por ello el esfuerzo de la comunidad educativa, que muchos chicos no debieran caminar más de un kilómetro y medio a otra escuela más cercana. Se planificaba, con la intervención de la Legislatura Provincial, expropiar un terreno contiguo para dar mayores ampliaciones al edificio que había nacido en la casona de Peña. (El Litoral 27/4/1960)

ESC 821 inauguracion aulas - 18-3-1961

    Las obras terminadas de las dos nuevas aulas, y demás dependencias, se inauguraron el 17 de marzo de 1961. En el acto estuvieron presentes el gobernador Silvestre Begnis, el mencionado director Zwiner, la maestra Raquel Chiesa, Lydia Gambino en representación de la Asociación Cooperadora, y otros funcionarios. Así lo señala el vespertino local que además repasaba las palabras expresadas por el gobernador: “Cerrando el acto habló el gobernador Dr. Silvestre Begnis, quien comenzó señalando que el mejor camino para obtener prontas concesiones en materia de trabajos de interés general, tales como los que se inauguraban, era la acción mancomunada entre pueblo y gobierno. Señaló que la política que en tal sentido emprendió el gobierno, con la estrecha colaboración de las vecinales, se tradujo en la refección de alrededor de 800 escuelas entre 1959 y 1960”. A su vez, Sylvestre Begnis puntualizó el esfuerzo y ejemplo demostrado por la comunidad educativa al trabajar, desde el director al vecino, en la construcción de las aulas. “Pensar más en el interés general que en el propio – expresó- es lo que caracteriza a los pueblos que tienen sentido de progreso”. (El Litoral 18/4/1961)  

     En el repaso de la historia de la escuela “Raimundo Peña” vale rescatar que el 30 de octubre de 1964, por el Día Universal del Ahorro, se realizaron actos conmemorativos en distintas escuelas de la ciudad de Santa Fe. Tal fue el caso de la escuela N° 821, en  la que se presentaba la particularidad de que sus alumnos procedían de hogares humildes que no tenían la posibilidad de tener sus propios ahorros. De todos modos, con la presencia de la maestra Julieta Ramírez, alumnos del establecimiento, y el subgerente de la sucursal de Santa Fe de la Caja Nacional de Ahorro, Andrés Trama, el acto se realizó igualmente. En el encuentro se hizo entrega de una medalla a un alumno de 6° grado, H. Madolé, “en reconocimiento de su ponderable esfuerzo realizado en su carácter de ahorrista escolar. Luego, procedió a entregar esa medalla y donó a la biblioteca de ese establecimiento, libros y útiles escolares para ser distribuidos entre los alumnos”. (El Litoral, 31/10/1964)

    En el tiempo más cercano el edificio de la escuela con el nombre del educador sumó más aulas y de este modo también pudo agregar el funcionamiento de otras entidades educativas. Tal es el caso del anexo de la Escuela Media Técnica “Patriarca de la Federación”, cuya sede está en la Escuela “Di Carlo”. Pero por la noche, así como los chicos necesitan educarse, los mayores que no pudieron completar sus estudios primarios tienen la oportunidad de hacerlo. El edificio alberga a la Escuela Primaria Nocturna para Jóvenes y Adultos N° 2544 “Pablo Ricchieri”, con cerca de 200 estudiantes. Esta alternativa educativa irradia desde Villa Hipódromo, como escuela sede, otros espacios, en aulas radiales en la vecinal Ciudadela Norte (la del barrio), y también en Scarafía, Sarmiento y La Loma, pero además en las localidades de Llambi Campbell y  Nelson.

Escuela Primaria Nocturna para Jóvenes y Adultos N° 2544 “Pablo Ricchieri”
Escuela Primaria Nocturna para Jóvenes y Adultos N° 2544 “Pablo Ricchieri”
La escuela del barrio, más que una escuela

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