El barrio del Industrial

Escuela Industrial Superior (Banco de Imágenes Florián Paucke) En el volumen dos de la publicación "Postales del Centenario" por el aniversario de los cien años de la nacionalización de la EIS, en 2009, el tomo con el título "Arquitectura y lugar, pilares de la identidad de la EIS", se menciona con respecto a la colocación de la piedra fundamental del edificio en diciembre de 1905, y a la ubicación en los suburbios de la entidad, que "...en medio de una fiesta popular, en los límites de la ciudad, ubicación que resultó criticada en ese momento, en distintas crónicas de la época, en éstas pareciera entenderse la misma como una desvaloración de la escuela, frente a las de enseñanza tradicional humanitas, que se reflejaría en la asignación de un espacio periférico". Asimismo, Gabriela de Córdoba y Matilde Botteri, encuandran el sitio elegido en las quintas de los Clucellas, al decir: "Efectivamente la escuela se construyó en una manzana comprada a tal fin por el gobierno de la provincia; los terrenos vecinos no estaban vendidos y quedaba fuera de las redes de servicios construidas o proyectadas".

Escuela Industrial Superior

            Sin lugar a dudas la historia de Constituyentes ineludiblemente está ligada a la presencia en el lugar de la Escuela Industrial Superior (EIS). Pero la entidad educativa tiene una historia propia, tan rica y señera sobre la Educación Técnica en el país, que bien vale la pena abordar.

            En el final del Siglo XIX el contexto pedagógico nacional se consolidaba con una visión normalista, producto de una República Conservadora, con el aporte de un nacionalismo de época, positivista y oligárquico. Así, la enseñanza técnica y manual no había encontrado aún su lugar. Estos fueron los primeros momentos, difíciles para aquellos que, como Enrique Muzzio en Santa Fe, pensaban que otra educación era posible. En este marco aparecieron los talleres de trabajos manuales bajo el impulso de este profesor.

           Como lo señala la página web de la Escuela Industrial Superior: “Muzzio institucionalizaba la actividad práctica en un momento académico muy controvertido y ciertamente contrario a este tipo de enseñanza. Así surgían el ‘Taller de Trabajo Manual’ y los ‘Cursos especiales para maestros’, a partir de 1892 (Escuela ubicada en calle 9 de Julio bajo su dirección). De esta manera, impulsaría en forma constante el trabajo material, primero en madera, luego incluyendo el hierro y su modelado, y con un condicionante pedagógico extra: la condición de obligatoriedad”. (http://www.eis.unl.edu.ar/inicio.htm)

Luego aparecería de la mano de Enrique Muzzio la primera Escuela Industrial Provincial, que funcionaría bajo la dirección del mismo Muzzio también en la sede de calle 9 de julio, no muy lejos de donde hoy se encuentra la EIS. Paralelamente, el contexto económico productivo del modelo Agroexportador también cambiaba. La mayor demanda apuntaba ahora a obreros capacitados para el taller, la fábrica, la usina, el frigorífico, capaces de trabajar en las pequeñas industrias.  Por su parte, Muzzio viajó a Italia, Suecia, Bruselas y París para profundizar su conocimiento sobre las escuelas técnicas en la Europa Industrializada en los inicios del Siglo XX. (Alma de Barrio – LT10 Radio Universidad –  2009)

            A comienzos del siglo pasado la provincia de Santa Fe vive una etapa progresista, de expansión y desarrollo. De este modo, durante la gobernación de Rodolfo Freyre se produce un cambio en el nombre de la institución que pasa a denominarse Escuela Industrial Central con dependencia del Ministerio de Instrucción Pública, con cambios en los planes de estudio y sus ciclos. Así surgió la necesidad de un nuevo lugar para la institución. Finalmente, se compró a los Clucellas una manzana entre las calles Junín, 9 de Julio, Santiago del Estero y 1º de Mayo, donde un 17 de diciembre de 1905, con algarabía popular, se colocó la piedra fundamental del edificio.

           Cabe mencionar que la nueva ubicación generó opiniones contrapuestas, muchas de ellas adversas. Por un lado, se hablaba de la magnitud del proyecto y paralelamente de su ubicación en un suburbio, considerado en la época casi desierto, al norte de la ciudad. El proyecto original constaba de tres bloques, uno central para la administración, otro de aulas y biblioteca y un tercero de talleres y anexos. Así, el impulso de los hombres de aquellos años, previos al Centenario de la Nación, dieron sus frutos cuando tres años después, es decir en 1908, el nuevo edificio construido por el Arq. Francisco Ferrari mostraba sus aulas y los talleres concluidos. 

       Al principio, en 1909 se comenzó con la especialidad Mecánica, que cursaban 88 alumnos. Luego, en 1915 se incorporó la terminalidad Construcciones y en 1930 la de Química.

     Hoy el edificio de la Escuela Industrial Superior es un destacado ejemplo del patrimonio arquitectónico y urbano de la ciudad. En este sentido, la puesta en valor del inmueble ha tenido en el 2004 y el 2005 una inversión histórica por parte de la Universidad Nacional del Litoral. Con fondos propios de la UNL se recuperaron la cúpula central y las mansardas laterales, aulas en los sectores contiguos y la obra más importante, la restauración del Salón de Actos, con equipamiento multimedial pero conservando ese espíritu del Arquitecto Augusto Plou.

            La Escuela Industrial Superior pasaría a depender del Gobierno Nacional en 1909, y en 1919 se anexaría a la Universidad Nacional del Litoral, al oficiar como sede de la Facultad de Ingeniería Química, siendo la EIS junto con la Universidad Provincial de Santa Fe las dos instituciones que dan basamento a la UNL, “como hija de la Reforma Universitaria”. Vale destacar que uno de los primeros egresados de la Escuela Industrial, que llegara a director de la entidad, Ángel Nigro, fue firmante del Manifiesto Liminar de la Reforma. Además, en las movilizaciones estudiantiles locales que desencadenaron en la creación de la UNL, los alumnos del Industrial participaron activamente. (Tealdi – Pais –  2009)

La EIS y el barrio

            Al comenzar a poblarse los alrededores de la escuela, el “barrio estudiantil” al decir de Dala Fontana, la vinculación del caserío con la Escuela Industrial primero, y con la Facultad de Ingeniería Química también después, fue notoria y marcada. Como se menciona en la publicación editada por la UNL con motivo del centenario de la entidad educativa, en relación a las palabras de un recordado jefe de preceptores, Martín Fornés, en relación con la Farándula Estudiantil y la participación de los alumnos, “El Tío”, como lo recuerdan los egresados de la EIS contaba que “Cuando se trabajaba para la farándula trabajábamos hasta las 4 o 5 de la mañana, todos juntos, era duro pero te agradaba hacer el trabajo, porque los chicos estaban entregados por entero a la escuela y se trabajaba en 1° de mayo, entre Junín y Santiago del Estero, esa calle se clausuraba y ahí estaban todos los chicos trabajando, tomando mate y nosotros acompañándolos… era un placer”. (Tealdi – Pais –  2009)

              Aparece aquí la vinculación que la escuela tenía con el barrio Constituyentes, donde por ejemplo, se daba la presencia de los alumnos enfundados en sus mamelucos o en sus guardapolvos por las calles, con motivo de movilizaciones por reclamos de orden estudiantil o para festejar un intercolegial ganado. Un dato ilustra la relación con la EIS del barrio. Al comienzo, allá en la década de 1910, la escuela se proveía de energía eléctrica gracias a un generador propio. Un dínamo de corriente continua, accionado por un motor diesel monocilíndrico Deutz, que daba fluido energético no sólo al Industrial, sus aulas y talleres, sino además a las casas cercanas, dado que el tendido eléctrico estaba circunscripto al centro de la ciudad, al sur de calle Rioja. Ese mismo generador, que funcionó incluso con su motor diesel hasta entrados los 90’, con su volante de grandes dimensiones, permanece hoy al aire libre en la esquina de Junín y 1° de Mayo, luego de que el emplazamiento en el Laboratorio de Motores de Combustión Interna de la EIS fuera utilizado para instalar por parte de la UNL el Instituto de Tecnología Alimentaria, alrededor de 2007.

           Hoy la EIS, y su comunidad educativa, es una parte sustancial de la historia de Constituyentes, y de la ciudad toda. Su portal, cada día, se abre a la enseñanza y la formación de técnicos y ciudadanos con espíritu emprendedor, participativo y crítico, con una fuerte identidad propia como hace más de cien años. En particular, en el barrio, ese amor por la escuela, expresado por alumnos y profesores, ha llevado a que la cortada entre Suipacha y Junín lleve hoy el nombre del ilustre Ing. Luis Teodoro Zamaro, egresado y docente de la EIS, impulsor de la industria frigorífica nacional.

El barrio del Industrial

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