El criollo santafesino en La Lona

Millán Medina en La Lona

Mario Millán Medina fue vecino de Santa Fe. Vivió muchos años en barrio Villa María Selva, en una casa ubicada en Gorostiaga y República de Siria. El gran músico, letrista e intérprete había nacido el 25 de Mayo de 1914 en la provincia de Corrientes, en la Colonia El Porvenir, Departamento Goya, hijo de un inmigrante español y una criolla correntina. Su infancia transcurrió en campos correntinos junto a su familia, y de este modo, conoció y vivó las rudas labores del campo, junto con los paisanos. Cuentan que desde muy chico le gustaba la guitarra, instrumento que podía ejecutar en las ruedas de mate al calor del fogón correntino.

MARIO MILLAN MEDINA

En la adolescencia su familia se trasladó a Entre Ríos, y junto con su hermano mayor Andrés, continuó sus estudios en la “Escuela Agrotécnica Las Delicias”, cerca de Paraná. Fue durante esos años de la adolescencia que comenzó a realizar sus primeras presentaciones. 

Los escenarios eran de la campiña, en los boliches de campo. Ese derrotero por pulperías y bolichos, junto con la autenticidad de su arte, lo llevaron a la emisora uruguaya “Radio Salto”.

Más de una biografía habla de la historia de este cantor que fue nominado como “El Molina Campos del folklore”, en tanto su trazo grueso, que orillaba sin llegar al grotesco como género teatral, retrataba fielmente al hombre de campo, su realidad, su cultura y su vida cotidiana. 

En las letras de Millán Medina, desde el famoso “Rancho e’ la Cambicha”, hasta “Pistola 500”, en chamamé o tanguitos montieleros, desgranó una obra poética que trascendió a los protagonistas de sus canciones y letras.

Su carrera como artista, su popularidad fue extraordinaria, siempre sin ir a vivir a Buenos Aires, viviendo entre Santa Fe y Rosario. 

Dice una recopilación publicada en FM Facundo Quiroga, que “A finales de la década del 30, tuvo un logro decisivo al ser se traslada contratado por la prestigiosa ‘Radio Belgrano’, de la ciudad de Buenos Aires. Esto dio paso a un contrato con el sello ‘RCA Víctor’ donde sus chamamés comienzan a quedar para siempre en la memoria del público gracias a las grabaciones. Así aparecieron títulos como ‘El recluta’, ‘El burro’, el ‘Sargento Z’ y su obra más difundida ‘El rancho de la Cambicha’, que le daría reconocimiento masivo a partir de la grabación de Antonio Tormo en 1950. Esa grabación vendió cinco millones y medio de copias, una referencia para las compañías discográficas argentinas”.

MARIO MILLAN MEDINA - FUNDACION DEL CHAMAME
MARIO MILLAN MEDINA Y CONJUNTO - FUNDACION DEL CHAMAME

Continúa la reseña sobre Millán Medina diciendo que “El estilo de sus letras, siguió mostrando desde el humor aquellas alegrías y tristezas que supo conocer entre los peones rurales. Su público le agradeció esa fidelidad a sus orígenes y por eso su huella quedó perenne a través de los años. En 1947 fue invitado por Isaco Abitbol y Ernesto Montiel, para realizar una solitaria grabación con el ‘Cuarteto Santa Ana’, donde se hizo una versión del chamamé de su autoría, ‘El Avá’. A partir de allí, varias de sus obras fueron grabados por destacados conjuntos como el propio ‘Santa Ana’ o por Tarragó Ros. De esta manera, la calidad autoral de Millán medina quedó definitivamente reconocida. A lo largo de su carrera, Millán alternó presentaciones en forma solista, a dúo con el cantante correntino oriundo de Perugorría, Celestino Fernández, al frente de su ‘trío’ (en su primera etapa) y más adelante como ‘Mario Millán Medina y su conjunto’”. Algunas de las canciones compuestas y cantas por Mario Millán Medina fueron “Caraicho”, “Bailecito Social”, “La familia de Taitalo”, “El Rubio Monzón”, “La guardia de seguridad”, “Adiós Puesto”, “El alma de la cañada”, “La guampada”, “Mi ponchillo colorado” y “El sobrepaso”.

MARIO MILLAN MEDINA - FUNDACION DEL CHAMAME
MARIO MILLAN MEDINA - FUNDACION DEL CHAMAME

En la publicación sobre la historia del barrio María Selva de 1996 el Museo de la Ciudad recuperaba el testimonio de Virginia Ibarrola de Millán Medina, esposa de don Mario, en una nota que hizo la viuda para el programa “Herencia Abierta” de la escuela N° 618 “Ing. Julio Bello”. En esa entrevista doña Virginia recordaba que en la casona de Gorostiaga 2305, “…de amplio patio, rodeado de canteros y plantas…”, don Mario siempre tenía su casa “…llena de música, de canciones y de amigos, con los que compartía fiestas y viajes”. En esa casona seguramente nacieron varias de las más reconocidas canciones de Millán Medina, agudo observador del paisano y su entorno, de su representación como transmisor de su cultura y su saber desde el arte. Decía su esposa que luego de asentarse en el año 1950 en Villa María Selva, cerca de La Lona, en esa casona “Cualquier momento le era propicio para la composición. Se levantaba a las 4 o 5 de la mañana, preparaba el mate y surgían como manantial los temas”.

Como artista popular su anclaje en la zona de La Lona viene de actuar en los bailongos, detrás de la arpillera pintada con agua a la cal. También cerca, en el límite con Villa Setúbal, don Mario, como lo solían llamar los paisanos, tuvo su propia pista de baile con actuaciones periódicas. 

Y no era extraño que la música y las letras de Millán Medina fuera escuchadas, bailadas y aplaudidas en Santa Fe. Es que en la composición de los habitantes de la ciudad de Santa Fe muchos criollos santafesinos, y hermanos de Entre Ríos, de Chaco, de Corrientes, eran migrantes y vecinos de la capital provincial.

Así, como eran los primeros moradores de La Lona, los que bailaban como “Caraícho” en las pistas de la zona eran no sólo peones golondrinas o buscadores de una changa correntinos, chaqueños o entrerrianos. 

MARIO MILLAN MEDINA - FUNDACION DEL CHAMAME
MARIO MILLAN MEDINA (PRIMERO IZQ) - RAMON CHANGO ARIAS (SEGUNDO DER) - FUNDACION DEL CHAMAME

Estaban también aquellos santafesinos herederos del gaucho y del aborigen, aquellos que la inmigración europea y el crecimiento progresista de la ciudad fue empujando hacia la periferia, hacia los márgenes de la sociedad en tanto su mano de obra, barata y ruda para el trabajo pesado y no deseado, estaba siempre disponible.

Una historia de la cultura rural, costera, criolla, larvada en los vecinos de antaño en las barriadas nacientes de la primera mitad del siglo pasado.

Entonces, por vivir en Santa Fe muchos años, por contar en su grupo con músicos santafesinos como el virtuoso acordeonista Ramón Oscar “Chango” Arias, Millán Medina es una expresión de esa Santa Fe litoral, de ancestros guaraníes y mocovíes, de criollos curtidos en la dura tarea rural, siempre de peón. 

Por ello, no es extraño que la calle principal de Las Flores 2 lleve el nombre de Millán Medina.

Don Mario Millán Medina falleció en la ciudad de Rosario el 6 de noviembre de 1977, a los 63 años, pero como dice Atahualpa Yupanqui en su poema “El destino del canto”, “nadie lo nombrará” tal vez al escuchar “Camino del arenal”, o “La pelota de Cuero”, pero al decir del poeta, “…ninguna tumba guardará su canto…”.

“La pelota de cuero” (Mario Millán Medina)

El criollo santafesino en La Lona

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